jueves, 5 de noviembre de 2009

APUNTE IX

DE: ÁGATA
A:   AUGUSTO
ASUNTO: FOTOS FIESTA HALLOWEEN
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Hola mi amor:

Te estoy echando mucho de menos. El día de la fiesta nos lo pasamos bien, pero yo no hacía más que acordarme de ti. Ya te lo comenté por teléfono, estoy deseando verte.

Aquí te mando algunas de las fotos que nos hicimos.








Como verás, Toni, no quiso disfrazarse pero durante la mayor parte de la fiesta estuvo bailando con Cris y me parece que hay algo especial entre ellos. A lo mejor cuando vuelvas de tu viaje ya son parejita.





Cris, ya te habrás dado cuenta de que eligió un sugestivo disfraz: EL FANTASMA DE CHERDEZADE, nos dijo, como siempre tan "cachonda".





A Mark, como es su costumbre, no se le ocurrió desviarse de la temática de la fiesta y acudió tal como lo ves. El posado más perfecto, no en vano es modelo publicitario.






Tu fiel e inseparable, Victor, tampoco se disfrazó, lo pasó genial, bailó como loco y se tomó más copas de cava que nadie. La foto se la hice al final de la fiesta.





Y así fui yo, pensando en ti, tanto que no tengo ni idea de qué me disfracé. Tal vez tú lo adivinas.
Besos, amor. No tardes.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

APUNTE VIII



Era un tiempo distinto, como seccionado por una reja, de añoranzas casi desconocidas, de silencios a voces y gritos. Un tiempo de corazones encogidos y guardados en minúsculas cajitas con adornos de flores y aves. El amor, tenía un agrio sabor a trámite en las imágenes, el anhelo del mismo tomaba el aliento de lo sugerido y buscaba fórmulas en las que los elementos diesen, por fin, con lo deseado: algo intangible, impredecible, mutando alma y sentidos.

La carta le llegó un viernes, tal vez con la intención de ocupar un lugar sagrado y hacerse con el destino, la ilusión y el calor de los leños. Leyó, leyó y leyó. La luz del atardecer fue difuminando los objetos del salón, al tiempo que la silueta impregnaba la mente y ponía voz a la letra clara sobre el papel. En el descansillo de la escalera que llevaba a los dormitorios, el reloj emitió un sonido de animal herido.


Sólo a la mañana siguiente, cuando el sol después del gallo, anunció un nuevo día, enterró el rostro en la almohada y lloró con todo su cuerpo.





martes, 3 de noviembre de 2009

APUNTE VII




Que sí, que es.

Que no, que no es.

Te digo que es.

Que no, es más alto.

Claro, el día que lo conociste llevabas aquellos tacones que te hicieron polvo y te parecía más bajo.

Pero es que tenía el pelo más claro.

No fastidies, son las dos de la madrugada y aquí hay luz de disimulo, aquel día eran las seis de la tarde y el sol daba de lleno en la mesa de la terraza. Hasta yo era rubia ese día.

¿No te parece que tenía los ojos más achinados?

Que sí, Mónica, que ése es el novio de David. Venga, vamos a saludarlo.

* * *



lunes, 2 de noviembre de 2009

APUNTE VI





En la penumbra de la sala, ella contempló las palmas de sus manos extendidas, como si quisiera comprender aquel trazado misterioso, cuya interpretación desconocía. De soslayo lo miró a él. Sobre sus manos se posaron recuerdos tristes. Volvió a mirarlo de soslayo.

No le había contestado. El hábito había hecho innecesarias sus respuestas a aquellas rutinarias preguntas. Todo continuaba como si hubiesen firmado un tácito acuerdo, que eliminaba de su monotonía explicaciones sobre hechos inevitables.

La costumbre también había exiliado el llanto de ella.

Cuando se encendieron las luces, se giró hacia él y le dijo: ¡¡Devuélveme mis ojos!!









sábado, 31 de octubre de 2009

APUNTE V



A veces me rayo, dijo. Encendió un cigarrillo y dedicó un solo de anillos de humo al silencio que se hizo tras su frase.

Ella miró por la ventana y no hizo comentario alguno, en esas ocasiones era preferible contemplar los círculos.

Mientras aplastaba la colilla contra el cenicero, preguntó: Vamos al cine.

Ella asintió. Sabía que cuando se apagaran las luces de la sala, le diría como siempre: Me vas a perdonar.











viernes, 30 de octubre de 2009

APUNTE IV



Aquella tarde el cielo vistió colores extraordinarios. Una conjunción perfecta de matices. Tonalidades que le llevaban a creer en la aparición de ángeles con sus paletas y pinceles, dispuestos a enamorarla otra vez del cielo. Alzó la mirada y guardó la imagen como un tesoro jamás visto.

Segundos. Un sorbo de café sereno y el sonido de su teléfono.

Su voz, era esa voz, el latido del atardecer.










jueves, 29 de octubre de 2009

APUNTE DE HUMOR (S/N)




Al día siguiente, despertó renovada. Delante del espejo imitó EL GRITO  de Munch, escalando las notas musicales: DO, RE, MI, FA, SOL, LA ,SI...

Síiiiiiiiiiiiiiii, yo Faaaaaaaaaaaaaaaaa.

Y después, rostro fresco, café -¿te querré?-, tarareando... , "eres mi mitad"...

Vale, lo acepto, besaré al sapo con todo mi cariño.






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