martes, 1 de diciembre de 2009

Martes, 01 de diciembre de 2009.



Persiste la realidad, con esa falta de glamour que sí suele tener la ficción. ¿Qué le vamos a hacer?, cuando no sale, no sale. Creo que esto se debe -hoy no le menciono, Doctor, usted a lo suyo, como si no oyera- a los crujidos de esta "pachuchez". Y es que la AMOXICILINA (esa diosa griega de 500) aún no le ha ganado la batalla a la "pupa" y ésta funciona como los pellizcos que uno se da cuando quiere saber si está despierto o está soñando. Nada, que no estoy soñando. La "pupa" se desvela y me desvela, toda la realidad que habita al otro lado de los "muros" ocupa la oscuridad de la habitación y venga a golpear con sus puños fantasmales. Siempre pasa lo mismo, cuando ya va a sonar el despertador es cuando los demonios empiezan a dormirse y, claro, así ando, con "mono" de "sueño". Lo malo del "mono" es que va sumando "pupa" y va sumando falta de "sueño", la cuenta del "debe" supera el "haber" en mucho.

La primera luz trae una noticia de secuestro. Cuatro grados, se me congelan las manos y me cuesta sacar el billete del tren.

Hoy no leo en el trayecto, estoy apática. Nunca lo comenté, la luz en los vagones es escasa y en algunos andenes de las nuevas estaciones de metro. Casi siempre leo, igualmente.

Mientras subo las escaleras mecánicas de la salida, caigo en la cuenta de que se me ha pegado la canción de Bisbal que oí anoche y la tarareo mentalmente como un disco rayado. El otro día fue El canto del loco con Peter Pan, otro Melendi con Piratas..., en fin.

Son cosas nimias sí, son rutinas, lo que más tiempo ocupa del día... Jolín, no quiero ni acordarme de cómo dejé la casa esta mañana, lo que me queda al llegar, dios, con lo que me duele la espalda.

* * *

MONADA: dícese de algo que es bonito//dícese también de alguna acción que recuerda a esos simpáticos animales.

(En desuso, más o menos como TRONCO: DE ESO NADA MONADA)






Hoy me apetece cambiarle el color de fondo al blog, un poco más alegre, a ver si se me pega.





lunes, 30 de noviembre de 2009

Lunes, 30 de noviembre de 2009.





Hoy, para variar, cuento sin ficción, digo, solamente. El fin de semana no fue bien, estuve un poco destartalada físicamente y las energías no me asistieron, ni me asisten en estos momentos, como para sacarle brillo a la tecla. Tampoco es que sea obligatorio escribir algo, a quién puede interesarle, me pregunto en este limbo al que hemos ido a parar, como si se nos hubiera perdido algo, o como si sustituyéramos la oración devota por este palabreo sin destino ni objetivo alguno. Sin embargo, parece que falta algo si no dejo mi "palabrita" en esta esquina, no sé, es algo extraño... ¿QUÉ ME PASA DOCTOR?

El caso es que la semana pasada fui a echarle la bronca a otro bloguero por cuestiones de este tipo, que si para qué sirve un blog, que si es o no una adicción... y le pegué unos ladridos como los del mal llamado Tobi -no tengo ni idea de cómo se llama-, que empieza a las ocho menos diez de la mañana y no para hasta y diez. Manía le tengo al perrito, con lo que me gustan. Después me arrepentí y le pedí disculpas, porque bien mirado, quién soy yo para reprocharle a nadie lo que escriba en su blog, allá él, si no me gusta lo que escribe con no acercarme o volver otro día que me guste lo que dice... No suelo hacerlo, discutir así en el aire, seguramente me tocó una fibra sensible, DOCTOR. Mea culpa.

También la semana pasada (algo debía de estar incubando, DOCTOR), me dediqué al cotilleo cibernético. Me pasé dándole vueltas al Facebook con el objetivo primordial de aprender sus utilidades y acabé como una cotilla de barrio mirándole "el muro" a todo nombre y apellido que me venía a la mente, ¡ay, PINK FLOID, que la red a veces me puede! Pero digo yo que no es nada malo, ya que ponemos ahí nuestras cositas para que los demás las vean, ¿no? Bah, me perdono el cotilleo, esto no merece terapia, DOCTOR.

El domingo llovió, al fin, qué ganas tenía de que lloviera. Salí a empaparme y todo de la alegría, a pesar de estar pachucha. Me costó, tuve que esforzarme mucho, parecía que tenía las articulaciones oxidadas y me faltaba fuelle, pero lo logré. Caminé cuesta abajo primero y después remonté hasta los aledaños del Rastro. Me gustó el centro de Madrid mojado y atestado de paraguas. Compré el periódico, tabaco y fui a la farmacia en busca de ESPIDIFEN. Despacito, desanduve mis pasos y volví a casa.

Y nada, que como sigo algo agotada con este virus raro que me está atacando, pensé que lo mejor era comentar tal cual lo que es, sin adornos ni fantasía.

* * *

Ah, si alguien se pasa por casualidad y lee, gracias y mil besos.







NOTA ACLARATORIA (PARA SUSPICACES Y DEMÁS RAREZAS):

Esta nota es absolutamente innecesaria, porque yo también escribo, intentando no ofender a nadie, lo que quiero. Y si algo es mal interpretado, el problema no es mío sino de quién lee y lo que guarda en su mente.

El "¿QUÉ ME PASA DOCTOR" es un juego de palabras relacionado con el título de la película protagonizada por Barbra Streisand.

viernes, 27 de noviembre de 2009

APUNTE XVII


Casi sin querer estar, es. Apenas una percepción, una ilusión que tiende hacia la tarde y sus minuciosos cambios de tonalidades. Una canción o una palabra despidiendo la última hora postergada en el recuerdo. Regreso del aliento, el afán, las agarabías o el mutismo, programando un laberinto de sentidos sinsentido.

Tacto de la luz desbordándose. Se desliza sigilosamente desde el borde de unos labios o desde la tarea de la memoria y cae en el pensamiento extraviado. Tal vez recupere su forma previa o transforme su materia en la mirada insolente de quien admira, contempla y guarda.

Al otro lado, siempre en el juego del diálogo que suelen mantener los azogues, busca un puente, un vínculo, el arraigo en el alma de las emociones y el deslinde que existe entre anverso y reverso. Tiene que habitarte y permanecer en la morada intermitente. Quiere, con su hábil construcción, alzar el más alto edificio entre tus ojos y su sombra.

Y en la equidistancia, sin saber siquiera su significado, te reclama.



jueves, 26 de noviembre de 2009

DARKNESS/FORWARDNESS





Lo oscuro no siempre lo es, a veces resulta luminoso. Contradicciones o paradojas. Igual que no todos los caminos llevan a Roma, aunque en ocasiones sigues un sendero del bosque y encuentras tesoros inimaginables. La curiosidad es un motor, impulso, estímulo... Ocurre que buscas algo y no lo encuentras, sin embargo la búsqueda misma es un contínuo hallazgo. Por ejemplo, abres el diccionario con la intención de encontrarle significado a algún término y terminas en la conclusión más inesperada, engarzando vocablos de una cadena improvisada. Una sospecha, una duda e incluso una certeza, juntas o por separado, caminan y traspasan la linde. Y el descubrimiento surge con su carga de entusiasmo, despejando la niebla del sendero o iluminando una parte desconocida de uno mismo.

Sonríes, en el mejor de los casos -por suerte, me ocurre con frecuencia-, vuelves el diccionario a su estante, cierras la ventana abierta de internet y tomas nota, mañana continuarás aprendiendo sobre lo que te rodea y sobre ti mismo.

* * *

DARKNESS: oscuridad.
FORWARDNESS: atrevimiento, descaro, impertinencia.

(y antes de todo esto, se hablaba del monstruo del lago Ness)








miércoles, 25 de noviembre de 2009

APUNTE XVI






Defectuosa formación del plural


Disfraz, persona unitiva (Lezama Lima)



Cuántos días baldíos
haciéndome pasar por lo que soy.

Máscara sin memoria, líbrame
de parecerme a aquel que me suplanta.

Uno solo será mi semejante

(José Manuel Caballero Bonald)


* * *


Oyó la despedida del motor sobre los adoquines, empecinados en albergar estirpe de ciudad con historia. Y allí arriba, el lastre, ese vacío tan pesado, en el inerior de su pecho. De pronto sintió que la noche se enfriaba hasta congelarle la esperanza. Esperanza de que aquel portazo y temblor de aldaba, manotazo al silencio en el prólogo de esa madrugada, no fuese sino un inciso entre latido y latido. Pero el pulso no volvía, los números de la esfera avanzaban y comenzó a temer a la ira, montando la cabalgadura metálica. La angustia le diseñó formas y más formas del cuerpo tendido sobre la sangre.

Se levantó y fumó la desesperación de dos o tres cigarrillos. Abrió las ventanas a la calle muda, cómplice de su miedo. El frío abrió una brecha en su espalda y decidió volver a la cama, para anudarse a la sábanas, rodando sobre sí misma y su inquietud.

Más tarde, cuando el cansancio comenzaba a sustituir probabilidades y premoniciones de definitiva ausencia, captó a lo lejos el sonido del motor acercándose. Sintió nuevamente el pulso y la respiración acomodó su ritmo a la calma de los pasos que ya subían los peldaños de las escaleras.

Cerró los ojos cuando la llave giró en la cerradura y esperó...







martes, 24 de noviembre de 2009

CONVERSACIÓN TELEFÓNICA





- ...

Vale, está bien, no hay manera, no lo entenderás jamás. Ya me he dado cuenta hace tiempo de que no lo entiendes y nadie será capaz de explicártelo. Sobre todo porque no te da la gana, porque en el fondo no eres más que un hipócrita y un cínico, bastante cobarde, además.

- ...

No podré aceptar nunca una explicación de las que me has dado para seguir con tu maldito juego. Ella no te gusta, nunca será lo que tú pretendes que sea, es otra y no lo quieres ver. Debes dejarla en paz para siempre, tiene derecho a vivir su vida y si no te ha denunciado ya, es porque tiene ciertas dudas de que quien la está persiguiendo eres tú.

- ...

Como amigo te quiero un montón, intenté justificar todo esto de mil formas y no he podido, mi conciencia no me permite seguir viendo cómo le destrozas la vida. Ella no te quiere, no te querrá y lo sabes.

- ...

Te lo advierto, si no entras en razón y abandonas este diabólico juego, seré yo misma quien le cuente que eres tú el que la persigue y no la deja vivir.

- ...

¡Ni te atrevas a amenazarme¡

- ...

Vale, en ese caso, seremos dos las que te denuncien.










lunes, 23 de noviembre de 2009

APUNTE XV



Le dolía demasiado la cabeza para contestar, pero lo cierto es que le apetecía una cerveza, le apetecía tanto que hubiese sido capaz de matar a un ángel por una cerveza bien fría. Se incorporó despacio y se palpó la ropa. Ni gafas, ni cartera, ni teléfono. Su reloj de oro tampoco estaba ya en su muñeca. Era un regalo de su padre y lo echaría de menos. ("Caperucita loca", Ray Loriga)

* * *


Hay días en los que intenta mezclarse todo, algo así como un cocido de imágenes dando vueltas en el pensamiento. Y esto produce cierta inquietud en la escritura y en todo lo que se lleva a cabo. Como si existiera un plástico transparente tratando de conservar el aislamiento entre lo ficcionado y la realidad en sí misma, un aislamiento que no se logra del todo.

Así, parece que estuviera aquí el actor de ayer, el director dice algo sobre mi presencia en la sala, la reunión pasa como una película de tercera y los pensamientos perturbadores andan en tratos oscuros, con los anuncios de las madrugadas de los viernes 906.

Para más inri, el reflejo no coincide con esa canción que me gusta tanto y hace que siga el ritmo con la cuchara de madera sobre el borde de la cacerola. Ésa que ahora suena en mi cabeza mientras contesto la suma de invitados a la conferencia de la Sala 14 y apunto lo que me falta comprar para la menestra.

También tiene su sitio la nostalgia y la contractura del cuello. Los zapatos que vi en el escaparate de ayer..., digoooo... los zapatos que vi ayer en el escaparate de Princesa, el mapa de los recorridos que probablemente no haré y esa caja de aspirinas que tengo que comprar, sí o sí, en la farmacia, cuando salga de la oficina.

De ti no supe nada, por lo tanto sólo mezclo la decepción con un ataque intermitente de bufidos, cuyo significado se confunde con subidas de temperatura ambiente, a causa de la calefacción.

La peli me entusiasmó, la calle no hacía acto de presencia, era como si la pantalla me hubiese devorado.

Cuando fui a marcar tu número se me había olvidado y confundí dos cifras que me pusieron en contacto con un curioso, no aceptaba las disculpas, quería saber quién era a toda costa... ¡Qué pesado!

Lo que yo digo, nunca estás en lo que tienes que estar.












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