miércoles, 9 de diciembre de 2009

09/12/09 - Miércoles.




"Ella trató de imaginarse qué cara tenía Dios y por un momento le pareció que debería ser una mujer mayor con los ojos rasgados muy muy dulces en lugar de un cabrón de raza aria con barbas hasta el suelo". (Caidos del Cielo, Ray Loriga)

* * *




Remontar al son de las campanadas y desde ese fondo, que estaría poblado unos instantes antes de quebrarse, como la superficie de un lago helado con los primeros calores, cuesta. Se usan trucos, que jamás son mágicos, como imaginarlo cabalgando a bombo y platillo, como un Don Nicanor ecuestre o un soldadito de plomo. No, ya sé que no son las mañas habituales. Cualquiera puede montar en esa imagen, es como un collage, un cortar y pegar aquí o allá, un retoque de color, una ampliación...

De pronto, los oigo pelearse.

-Tu caballo es una 'ful' y está lleno de pulgas.

Luego sale corriendo, escapa de la piedra que le ha lanzado.

Es mentira, su caballo es precioso, no tiene pulgas, se lo regaló su padre. En realidad no tienen ningún motivo para pelearse, en el fondo son buenos amigos y se quieren, es sólo que en ciertos momentos los celos o ese mal, innato en los chicos, de competir siempre...

Vale, que sí, me lo he inventado todo. Es que hoy quería tomar el café sin asomar la nariz a los problemas del mundo. No me apetecía saber si en el futuro tendremos irremediablemente más hielo de la cuenta o un calor de mil demonios preparando una barbacoa con nuestros traseros.

Bajó la temperatura, bastante. La cumbre de Copenhage, cumbres borrascosas. Emily, murió tan joven. Y la otra Emily, en retiro, como si quisiera abandonar el mundo, aunque sus poemas fuesen tan intensos y profundos. Una vez, en un programa de radio, escuché la entrevista que hacían a un hombre. Escribía libros de viajes y nunca había salido de su ciudad.

Sigo leyendo el libro que comencé ayer, ya lo estoy terminando, me alargo en las últimas páginas porque no quiero dejarlo.

Esta mañana no estaba muy segura de que fuera miércoles o lunes.

Sigue doliéndome la espalda y la cabeza, menos, pero aún duele, desde el lunes.








lunes, 7 de diciembre de 2009

07/12/2009 - Lunes





Entonces vino el mal y alimentó el desierto.
Los sentimientos y emociones desaparecieron en la oscuridad y todo murió.
No lloraré, de todas formas, porque las tumbas nunca albergarán lágrimas sino gusanos.














domingo, 6 de diciembre de 2009

06/12/2009 - Domingo.





Buenos días. Sabes que la nube, ampliando sus márgenes, depositó barnices. Ya. Ni cuenta te habías dado.

El parque está casi vacío. Canes y sus dueños y el otoño desmadejándose sobre el césped. No hay moreras en la ciudad, ni la seda de aquellos gusanos de la caja de zapatos. Los finos hilos y el cuento, la ruta... Y si la caricia imita, al tacto del tejido... Los hocicos se acercan, giran en saludo perruno, un salto, un ladrido, otro de respuesta... Olfatean, siguen el rastro, cada día el mismo rincón, la misma esquina... Ha llovido en el sueño de las calles. En el centro y en la cima, la textura y la saliva. El gusano repta sobre la hoja y deja un sonido brillante.

Pero ahora es la hora de los aperitivos tardíos: olivas -otra textura- y la malta de la cerveza, en las papilas.











sábado, 5 de diciembre de 2009

05/12/2009 - Sábado.



Claramente, el día había extendido un permiso mágico. Y adjuntó imágenes generosas que hicieron desaparecer, casi en su totalidad, las amenazas de las primeras sombras de medianoche. No es habitual que el reloj se aleje tanto de la línea oscura en el instante del café.

No soñé, inventé un horizonte de nubes azuladas y agradecidas, las fotografié con una cámara enamorada y después adquirí la costumbre de ensamblar segmentos diseminados sobre la alfombra del dormitorio, fabricándome el manual onírico que deseó la piel.

Nadie puede imponer a un pasajero que nunca adquirió su billete en la forma autorizada. La araña trepaba por la porcelana de la bañera y su mundo parecía ése, sin embargo ayer tejía fuera de la ventana con intención de crear una frontera entre la brisa y las alas.

Te abracé, no lo dudes, entre bastidores de la madrugada, mientras los silencios acarician voces de tragaluz que juegan a tomar ciudades dormidas y ríen de los cansados huesos que moran colgados en la pasada fiesta de Halloween. A esas horas nadie entiende nada y menos abrazos furtivos, esquivando disparos de alguaciles y otras formas de control sobre labios y deseos.

Tomé nota del diálogo en penumbra, porque en ocasiones la luz vela palabras clave y contraseñas del amor, cuya terminología puede caer en desuso al menor descuido. Así, practicando memoria, repetí hasta el fondo de la taza, poso premonitorio, cada gesto y cada signo rescatado del estanque, donde peces resbaladizos colorean tus ojos.

No sé, estoy haciendo acopio de los antiguos apuntes y notas, estudiando los indicios del sentimiento, modelando esa apuesta que hice y que no quiero perder.










viernes, 4 de diciembre de 2009

04/12/2009 - Viernes.





"Después del silencio, lo que más se acerca a expresar lo inexpresable es la música". Aldous Huxley
* * *
Robert Alexander Schumann

(8 de Junio de 1810- 29 de Julio de 1856)



Su obra Papillons, publicada como Opus 2 ("Mariposas"), escrita entre 1829 y 1831, cuando tenía entre 19 y 21 años de edad, es un ejemplo de la fusión entre literatura y composición musical de Schumann. Se trata de una composición para piano, que consta de varias escenas de danza inspiradas en una fiesta de disfraces. Según escribiría el propio Schumann, está inspirada en la última escena de la obra "Flegeljahre" de Johann Paul Friedrich Richter, y mezcla el carácter festivo con un extraordinario sentimiento melancólico.

* * *

No, todavía no tengo mariposas en el estómago.

No olvidar: escuchar música este puente que nos lleva hasta la libertad conseguida, de tu mano, de la tuya también y de la tuya, de todas las manos todas...

Recordar: el vuelo, lo etéreo, la levedad... Intuyo que la "pachuchez" remite. Gracias, Amoxicilina, diosa que batalla contra lo invisible.

La red. Está puesta, los trapecistas dan sus saltos y las figuras que describen en el aire, ondas, círculos... atrapan la mirada asombrada. No perder la capacidad de asombro, intentarlo, al menos.

A primera hora los usuarios de la red y su manifiesto en las noticias radiofónicas.

Me siento un poco torpe, el bucle del sueño engarza automáticamente en la cafetera y la puerta del baño bosteza el templado aliento del vapor... No sufro mi expresión ante el espejo, amablemente se ha empañado y suaviza el gesto apenas sugerido.

El cielo está despejado. Las farolas, aún encendidas, mezclan su nostalgia nocturna con los primeros claros. Los camiones de reparto, los barrenderos, el kiosco, el periódico... Leo en el tren, parece que va a más velocidad.

Este otoño va alfombrando parte de las aceras, los parques lucen sus ocres y verdes. Pasear por el parque, también. Ver alguna película.

Dos adolescentes se besan en la esquina, llevan uniforme y libros, luego se separan y siguen caminos opuestos. Suena una sirena en el patio del colegio.

Aunque la mañana sólo ha empezado, ya estoy pensando en el café de la sobremesa.




jueves, 3 de diciembre de 2009

03/12/2009 - Jueves.





Anoche hubo un apagón. La salida del metro se abrió como una boca exhalándome hacia la oscuridad, todas las farolas tristes. La calle sin luz y mi "pachuchez" al unísono. No vi a nadie. No hablé con nadie. Siluetas desdibujadas. Más tarde la caja del supermercado, el precio, las escaleras, el peso más pesado cada vez... El precio pagado es desmesurado y no sé por qué, lo juro.

Una preocupación secreta persigue el anochecer de la violada iniciativa, es por eso que acudo al sueño con un cansancio de mil noches y tardes esquivas. Ya no estoy siendo.

Sueño interruptus. Todo se borra y, antes de un portazo desquiciado en algún lugar, hay hogueras, temblores, arritmias, un sismo sobre el lecho dolorido.

Hoy me cuesta extender la mano que consiente en el despertar de la alarma, las falanges hormiguean en torno la botón de apagado y resurge la tentación de cerrarle los ojos al día, carpetazo y a archivarlo, como si no hubiese servido de nada, o por si se le ocurre discurrir de la misma forma que el anterior.

Las voces radiófonicas y el café no parecen darse cuenta de nada de lo que sucede en los mundos diminutos, el tono y el aroma apuestan todo o nada por un recomienzo verdaderamente nuevo y sin los lastres que ayer impidieron algunas vidas.

No llueve, pero hace más frío y brotan falsas lágrimas. Esta mañana no tomo nota de lo que falta, a veces acudir al supermercado puede ser considerado delito o error.

Aspirina. Go on.

Consuelo la mirada exhausta en los andares y gestos de los niños que sonríen sobre la ciudad, ajenos a lo cierto y lo incierto, con la inocencia que los años convierten en un tesoro perdido.

Respiro profundamente y me propongo, cueste lo que cueste, libremente, enamorarme de nuevo.









miércoles, 2 de diciembre de 2009

02/12/2009 - Miércoles.




Sigo con la realidad colgada de la chepa.

Fui capaz de levantarme pocos minutos después de la primera alarma del móvil, el sonambulismo matutino no me jugó la mala pasada de buscar a tientas y apagar por inercia, regresando a las hilachas del sueño que gatea sobre el embozo. A cambio, un susto mayúsculo, cuando al pasar delante del espejo veo la calamidad que la "pachuchez" está haciendo con mi expresión: tenía la mal designada "cara de perro".

Recojo las cenizas de la noche, friego los platos pendientes y acumulados, dando sorbitos de café y recordando lo que falta: refrescos, suavizante y papel higiénico. Es curiosa la necesidad de papel higiénico que tenemos todos y lo agradecidos que estamos a las mejoras ganadas por el susodicho con el tiempo.

La radio. Mi primera intención es poner música, sin embargo opto por noticias. Han subido un poco las temperaturas y la presidenta de la Comunidad estuvo en el Congreso, haciendo peticiones. Pienso en la carta a los RR.MM., otra vez la Navidad, si parece que fue ayer, a primeros de setiembre ya habían empezado a exponer turrones y demás dulces propios en los supermercados.

Al salir de la ducha y abrir la puerta noto el intenso olor a café. No sé por qué me da apuro salir del baño sin albornoz, presiento unos ojos escrutadores en alguna parte. Doctor (malo, ya le estoy mencionando), ¿esto no tiene nada que ver con la manía persecutoria, verdad? ¡Tranquilíceme, por favor, por lo que más quiera! ¿Tal vez pudor heredado de la educación cristiana recibida? ¡Dios santo, "el vivo sin vivir en mí" con connotaciones freudianas! Rizar el rizo creo que se llama.

Suena el móvil. Desconocido. Lo siento, no tengo tiempo de que nos conozcamos a estas horas de la mañana, llego tarde.

El bolso siempre pesa como si llevara dentro la culpa de un asesino en serie, procuro turnar hombro derecho y hombro izquierdo en la tarea, me estoy escorando progresivamene, no vaya a ser que acabe como el Queen Mary. Además me siento profundamente enfadada con mi huésped fantasma, esa carcoma o termita, pequeño insecto desvergonzado que vive entre las paredes.

La calle está mojada, al llegar al trabajo todavía no se ha despejado la niebla.

No tengo nada que contar de la tarde/noche de ayer, me acosté bastante pronto... la "pachuchez".

* * *

SINÓNIMO: palabra que tiene el mismo significado que otra.

IPSO FACTO: EN TIEMPO REAL.











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