jueves, 14 de septiembre de 2023

SIN TÍTULO - V

 

 

 

Como peldaños,

la cúspide de los edificios

recorta el celeste firmamento.

Me acompaña tu idea y el color de tus ojos.

Mírame, soy sola ante un destino incierto,

soy superviviente de tus entrañas.

Ahora no hay excusas que me eximan de la vida,

que se atesora en los rincones donde te encuentro.

He de ser otra,

la que fui ya no te tiene.


Tus manos, nidos de consuelo en cada caricia,

me dijeron adiós desde ese lugar

que habitabas como centinela de tu estirpe.

Mírame, en el secreto baldío de la noche,

que sigilosa te menciona.

Mírame, anuncia la mañana

la nueva estancia donde respiro

y te hago partícipe de la herida sanando.

Ahora que tus azules se cerraron para siempre,

te digo hasta promto porque la rueda gira y gira

y nos arrastra por mundos incomprensibles.

Mírame, ya estoy dispuesta a enjugar mis lágrimas.




sábado, 19 de agosto de 2023

SIN TÍTULO - IV

 

 

Su mundo está a salvo en la veta onírica

en tanto se alimenta el temor de mis días.

Mi preciosa puso su hombro en la noche

bajo mi cabeza cubierta de gritos ahogados.

La hermosa luna agotada

tras las nubes constantes de estos dos días.

El tiempo está detenido en la ambición de lluvia.


La tristeza tiene calidad de vida menesterosa en el nombre madre.

El rayo se incrustó de nuevo en la debilidad.

Las plegarias fueron escasas tal vez.

Continúa la lucha por la existencia,

mira desde una distancia inverosímil,

viste la armadura de las batallas más feroces.


Mis latidos acompasados

por las visiones fantásticas de la vida,

nada puede predecirse,

los chamanes se esconden entre nuestros ramajes.

Su misión se cumple.


¿En qué jaula anidaron mis costumbres erróneas?

¿Dónde el amor y sus desaciertos?


La luz eterna de la mañana despierta sobre la piel

secándose en la cumbre de los años.

La noche favorece el pensamiento benigno,

cuando ya se relaja la tarde exenta de astros. 

 

 

 

 

sábado, 29 de julio de 2023

SIN TÍTULO - III

 

 

Es en ese preludio,

la voz de la soledad haciendo espumas

sobre las rocas de la orilla.

Los paseantes ven mi silencio desnudo batiéndose.

Son estos momentos

los que hablan de amor aunque no lo desee,

se salvan las cuatro letras,

se inscriben en el secreto de mirarte contra el tragaluz del miedo.


Algunas veces pregunto al ocaso

qué miedo torpe corresponde a esta madurez inerte

y cierro comillas tras los dos apelativos,

camino con esa carga en mi mochila risueña,

sabe que hay un hueco que te nombra.

La tarde solitaria me habla de ti:

cada cierto tiempo temo perderte...


Nunca te tuve

y sin embargo hubo momentos en los que la cercanía me atemorizó.


La playa, los pies descalzos,

salitre en mis arterias

y ese deseso de conversar contigo

al borde de esas puntillas de un mar en calma.

Todo se convierte en posibilidad

y es ese instante de terror

que me hace correr hacia la trinchera de dama solitaria.





 

miércoles, 26 de julio de 2023

SIN TÍTULO - II

 

 

 hola

soy yo

la que destilaba historias imaginarias

con un alambique de regalo

y tú aprovechaste las palabras resultantes

los astros no se niegan a pertenecerte

porque has plantado una firme convicción

en cada letra

collares hermosos rodeando el cuello

de los cisnes más bellos

incluido el del cuento

ahora respiro el ritmo

que le has impreso a esa serie de pensamientos resbaladizos

el abismo desaparece en tu musical manera de contarlos

y ya no veo el vertedero que tanto preocupaba

una cita rodea un manojo de llaves

las puertas se abren

y giran los recintos antiguos para dar paso a los lugaes renovados

ahora tengo fe en mis partos

creo a destiempo lo que entonces olvidé

me aclama y acuna un legado de tentaciones

dentro de ese cofre secreto

el mundo no es el correcto pero se asemeja bastante al soñado

mis deseos son los mejores

he vuelto a retomar versos y estrofas

con la ilusión infantil

de mis manos acariciando el teclado

de un viejo ordenador como entonces

tú cantas por el mundo lo nuevo de aquellos destilados





 

lunes, 26 de junio de 2023

SIN TÍTULO - I

 

 

 

la promesa se había hecho añicos,

la tarde solitaria se poblaba de un caleidoscopio de voces

todas las mañanas tienen el sedimento de los monstruos

y otras fieras que asustan y marginan


he de mirarte despacio

he de acercarme a tus pronósticos de besos


la suela de mis zapatos pisa tus calles favoritas

he salido a dar un paseo por tus fronteras y te oigo

como si hubieras trazado cada ruta sobre un mapa infinito

y fuera ese el sendero correcto a seguir


he de colmarme de versos

he de convertirme en la caricia soñada


la promesa fue reconvertida y me trajo las palabras perdidas

esta vez hubo puntos suspensivos y en el siguiente peldaño

sonó un aplauso que inauguró la escena del abrazo

los amantes lucharon hasta el último acto por la letra que los unía

 

 

 

domingo, 25 de junio de 2023

LA MAÑANA



Sólo quedan las cenizas de los sueños nocturnos

-un viaje al centro del subconsciente-,

bendecidos por una inocencia angelical.


Bajo la almohada reposan

por si la noche necesitara

algún fragmento de subsistencia con que formar los de ésta.


La mañana sucumbe a las últimas y pausadas imágenes.

Hay un temblor entre los omóplatos del tiempo

que aspira matinalmente a descubrir al Astro

a pesar de que los ojos pronostican niebla.


La mañana me sugiere el rugido de un reloj relajado

como si nadie tuviera prisa por llegar al mediodía.


Un rastro leve de párpados pesados

se va diluyendo a medida que late el segundero.


El aromático café establece un pacto con la vigilia y el olfato.


Mi mañana es silente,

oigo sólo mis sonidos,

veo a través de la ventana pasos solitarios.


En un rincón del pensamiento

se forman recuerdos de infancia

y los latidos rememoran la algarabía de la infantil ilusión

intuyendo la playa y su oleaje balsámico.


La memoria de la mañana trepa a los árboles y se desliza entre las ramas.

 

sábado, 15 de abril de 2023

UN JEFE NORMAL

    Esa mañana el despertador sonó a las siete, pero Luis se había despertado a las seis y media con el vientre algo revuelto. Había ido al baño, se había sentado en el váter e inmediatamente había comprendido la falsa alarma del dolor que había sentido.

    Apagó el desertador del móvil y se levantó con la intención de ingerir una taza de café y una tostada con mantequilla y mermelada, tenía hambre y la necesidad de una dosis de cafeína que terminara de despejarlo. Mientras se hacía el café fue hasta el baño y reparó en sus ojeras reflejadas en el espejo. Pensó que si se presentara con ese aspecto en la oficina nadie le respetaría. En el espejo de la pared se vio de pies a cabeza y se dijo a sí mismo que todavía conservaba cierto aspecto juvenil a pesar de haber cumplido ya los cuarenta y cinco.

    Desayunó pensando en los trabajos pendientes para esa jornada.

    Entró en la ducha a las siete y cuarto. Quería estar en la oficina a las ocho, la mañana se presentaba entretenida, tenía que hacer un informe y una reunión a las once. Su barriga volvió a dar señales, sintió una procesión de gases sospechosos que no salían de su escondrijo.

    Con la toalla anudada a su cintura volvió a mirarse en el espejo de la pared y reconoció sus largas piernas, algo musculadas aunque no iba al gimnasio, simplemente caminaba lo suficiente para sentirse en forma. Su elevada estatura hacía que la toalla pareciese más pequeña de lo que en realidad era.

    Se afeitó y usó una crema hidratante masculina. Alguno de sus amigos usaba cremas hechas para el cutis femenino, pero él era de los que pensaban que el cutis femenino y el masculino son diferentes, por lo tanto la composición debería ser distinta.

    Salió a la calle vestido con traje y corbata, porque esa mañana la reunión era de jefes y por alguna razón algo arcaica todos asistían de traje, nadie se atrevía a romper la norma. Faltaban justo veinte minutos para las ocho, los que tardaba en recorrer el camino hasta la empresa. Sintió nuevamente un leve cólico intestinal, la cercanía de la oficina calmó su angustia.

    A las ocho en punto estaba en su despacho. Tomó de la estantería el informe del anterior trimestre y las notas del trimestre corriente. De pronto, una amenazante ventosidad hizo acto de presencia, pero la expulsó con sumo cuidado, además estaba en su despacho, estaba protegido, y en la oficina aún había pocos empleados, la mayoría llegaban a las nueve.

    Aquel gas salió despacio e insonoro, sin embargo algo húmedo se había instalado entre sus nalgas. Se levantó intuyendo lo peor. El ambiente del despacho cambió el olor a ambientador por algo putrefacto. Sin prisa pero sin pausa se encaminó hacia el servicio, tenía la sensación de que ese olor lo perseguía por toda la oficina. Entró en el baño, donde no había nadie, y se introdujo en una de las cabinas.

    Una vez dentro, desabrochó su cinturón y se bajó los pantalones. ¡Mierda!, pensó. Una mancha marrón, casi líquida, adornaba su calzoncillo. Se sacó los zapatos, unos mocasines castellanos negros, se quitó el calzoncillo y se limpió lo mejor que pudo. Salió de la cabina con una bola de papel higiénico que humedeció con agua en el lavabo y volvió a entrar. Se sentó en el váter y una tormenta infecta y líquida se precipitó en el inodoro mientras el aroma se extendía en el interior del cubículo. Cuando ya no quedaba nada en su vientre, se limpió, primero con papel seco y después con la bola mojada, tras lo cual se secó, envolvió el calzoncillo en papel y lo depositó en la papelera. Se puso el pantalón y salió. Se lavó las manos con jabón y se abrochó la chaqueta que disimulaba su falta de ropa interior.

    Saludó a su secretaria que acababa de llegar y le anunció que saldría de la oficina porque tenía que hacer un par de recados. En la puerta de la empresa, pidió un taxi y se acercó hasta su casa.

    Volvió a ducharse, había sudado y tenía la sensación de que el olor de su incidente se le había pegado al traje.

    Regresó a la oficina en taxi y no había tardado ni una hora en hacerlo todo.

    Le parecía que todos lo miraban, tal vez aquel corrompido olor había invadido la planta, vio a uno de los empleados entrar en el servicio y salir de inmediato, tosiendo. La curiosidad le llevó a investigar esa actitud del empleado y entró para lavarse las manos, efectivamente el olor no había desaparecido aún.

    Había sido sólo una descomposición. De todas formas, por si acaso, no volvió a tomar café en todo el día.

 

 

https://youtu.be/tf_k7eeHILE

 


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