martes, 9 de junio de 2009

DIARIO II

"Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos.
Se buscó debajo del aullido de la luz.
Se quiso detener el avance de las manos enguantadas
que estrangulaban a la inocencia."
(De LA DANZA INMÓVIL, Alejandra Pizarnik)

***

[…]"Entre el antes y el durante, los puentes son sólidos y están hechos con sentimientos y convicciones, pero entre el durante y el después no hay puentes sino pasarelas estrechas y resbaladizas." […] (De ANDAMIOS, Mario Benedetti)


08:00h- Diluvia. Huele a café, un alivio después de la pesadilla. Fue tan real.







viernes, 5 de junio de 2009

DIARIO I

¿Recuerdas cuando entreteníamos los verbos en símiles de astros y sembrábamos plenilunios sobre los interminables espacios que imponía la distancia?

20:00h- El mar y su vaivén, la indecisa costumbre de cosquillear entre las rocas. Te veo, no estás pero te sigo viendo. Aquí se abre la ventana al lomo del horizonte y la extensión del agua ya no me parece infinita, he descubierto la sutileza de su límite infranqueable. De alguna manera, esta ventana abierta no es sino un trampantojo que induce al regreso. Aún así, algunas noches pintan un bellísimo e ilusorio paisaje de brillos sobre la tela negra del agua.

Te busqué en todos los remites, en los extraños “asuntos” y en los confusos mensajes de plegarias e imágenes. Soñé la epidermis de tu espacio en éste tan lejano a tus costumbres, como si te hubieras convertido a la lengua primitiva de mis besos de papel.

21:00h- Los recovecos del cielo siguen siendo un presagio fantástico: es hora de matices, cuando los signos delatan el giro –el centro extraviado- en las variadas tonalidades.

Decía carmines y sé que tú –esperado- esperabas los labios del deseo mítico, traspasando la seda del aire: alientos cálidos fundiéndose, el verso delirante recorriendo el cuello de arena, humedad y salitre.

El faro cumple su estrategia de parpadearle al desamparo marino.

¿Fuimos peces, lo recuerdas? Y caímos en las redes tejidas por nosotros mismos, en intervalos de silencio y ausencia.

Algunos instantes oníricos me depositaron palabra abierta al otro lado y reclamaron sedientos la mano extendida sobre la espalda del mundo que ya no era: tu mano esculpiendo la forma que tendría el gemido al abrirse camino hacia Venus, en la galaxia más remota de alguna madrugada.

A sabiendas de la insalvable distancia y del desconocimiento de los gestos que nos rodearon en ese círculo mágico, la terca ficción impuso leyes atávicas y secretas, desvelando en la invisible piel abrazada el sortilegio del tiempo.

23:00h- A veces el viento, comparte su eco con la voz grave de un buque entrando en la bahía.


martes, 2 de junio de 2009

T - INVENTO

Cenizas. No estabas en la iluminación que cabalga hacia la torre marfileña. Ardió el verso y la lágrima redujo el último rescoldo a lodo. Palabra fango.

Había reordenado nubes y reflejos de atardeceres sobre la mesa de la primera cena que no fue. Abrí de par en par la puerta y me senté a esperar la llegada de tu nombre desquiciado en tantos laberintos.

Y las nubes deshicieron su tejido, colgando rastros de ámbar silente bajo la hora solitaria, cuando los almohadones despliegan su inquietud. Con la advertencia del extenso embozo, espiral del mal sueño apresando la cintura del anhelo, huyó la caricia desamparada. Presentí el regreso de los temores, en la transpiración excesiva del cristal que mira a la Diosa.

La forma fantasmagórica inscribió su poderosa amenaza sobre los segmentos febriles y abandonó la añorada promesa en un profundo abismo. Los días pasaron sus páginas rutinarias exentas de sublimes mensajes: cada amanecer una esperanza defraudada a medianoche.

Hoy estoy aquí de nuevo, ahuyentado el miedo, desmemoria de pies a cabeza, besándote la letra inédita. Inventándote.


martes, 26 de mayo de 2009

LLUEVE... (Pablo Neruda)



Llueve

sobre la arena, sobre el techo
el tema
de la lluvia:
las largas eles de la lluvia lenta
caen sobre las páginas
de mi amor sempiterno,
la sal de cada día:
regresa lluvia a tu nido anterior,
vuelve con tus agujas al pasado:
hoy quiero el espacio blanco,
el tiempo de papel para una rama
de rosal verde y de rosas doradas:
algo de la infinita primavera
que hoy esperaba, con el cielo abierto
y el papel esperaba,
cuando volvió la lluvia
a tocar tristemente
la ventana,
luego a bailar con furia desmedida
sobre mi corazón y sobre el techo,
reclamando
su sitio,
pidiéndome una copa
para llenarla una vez más de agujas,
de tiempo transparente,
de lágrimas.

lunes, 25 de mayo de 2009

BALDOSAS (II)





*********


Ella le busca por toda la ciudad, sin pensar ni un sólo momento en que esa búsqueda es absolutamente inútil. Sortea, cuando su pensamiento se agita, las baldosas de la acera que tienen manchas negras. Charly tomó su estilográfica “Parker”, la de ella, y salió sigilosamente de la casa. Siempre hace lo mismo. Sabe que ella es incapaz de escribir salvo con esa vieja estilográfica que le regaló su padre cuando cumplió catorce años, después de haber ganado aquel concurso de poemas en el instituto.

Charly no encontró la nota exacta, ni la palabra que daba continuidad a la canción que estaba componiendo y ella no le prestó atención. Era una situación rutinaria, a ambos les ocurría, sin embargo Charly no lo veía así. Enflaquecido de ánimo salía después de hurtar la estilográfica y a continuación se metía en el metro y viajaba por toda la ciudad con su guitarra a cuestas.

Ella tampoco podía evitar buscarle, y así los dos recorrían las líneas del metro como si fuese su verdadero oficio. En todos esos años nunca se había encontrado.

Charly dice que en las entrañas de la ciudad habitan los duendes del tiempo que persigue las sombras, cuando la inspiración se desmaya.

Ella dice que el reloj de arena se detiene bajo tierra, como si ambos elementos hubiesen hecho un pacto secreto.

Luego regresan a casa y ninguno dice nada. Se miran. Charly deja la estilográfica en su lugar y luego la besa, prometiéndole que le regalará otra estilográfica con su nombre grabado.

“Por cierto, ¿cómo te llamas?”.






jueves, 21 de mayo de 2009

DI-VAGANDO.


La cuestión era… Pienso. Diván enternecido. No, no me lo diga, no quiero oírlo. El techo tan limpio, ni una telita de araña, ni el hombre idem que trepa. Labios pronunciando y lento, adentro, viajo… Vía láctea derramándose en el interior del universo. Es la duda, ¿sabe? A veces también el miedo. Pero lo dijo, lo dijo, lo dijo…







Camino. La medida obsesiva en el teclado pasmado y la mesa del bar y el cristal la lluvia biselada la libreta debería ser cuadriculada los renglones me pierden no me atrevo y a un T.Q. directo el vuelo abierto sobre la nube más densa y el cuarto menguante enredándote en la ficción que suena te escribo como me da la real gana y si no existes en ese planeta del beso cambio las coordenadas me sitúo en tu mapa el de tu hombro y tu espalda en tus brazos y tu mirada libero el ancla y me elevo ya casi lo he tecleado…





… ha despejado el jardín perfecto de los vientos y la cometa la infancia te colorea el agua la melodía que baja hasta el eje siente hasta el hueso de cada historia que te ata a la pupila del día y de la noche interior y sin reproche disfraz hecho jirones a los pies de la cama solitaria me duermo ya mismo escuchando la corriente clara tu voz baja flotando…









































martes, 19 de mayo de 2009

¡POR LOS CLAVOS DE CRISTO,...!





















Quería escribirte, no pensaba en otra cosa, es cierto. Ahora estoy en el ensayo. Hemos parado un rato. Él está extenuado. Y yo pienso en escribirte. Ayer terminé muy tarde y además hace dos días que el servicio técnico no logra restablecer las conexiones de la zona. Siempre se equivoca en esa frase. La misma, cada vez que la pronuncia tropieza con el nombre del olvido. Se cayó la red, señora, eso me dicen. Y yo haciendo alarde de paciencia y sentido del humor, les ruego que no dejen a los trapecistas en el vacío. Creo que no me han entendido. Le veo tan desamparado en este momento, me gustaría saber cómo consolarle… Los primeros errores fueron motivo de bromas, resultaron graciosos, todos lo celebraron e incluso él mismo ironizó al respecto. No entendieron, seguro. El caso es que no he podido usar el correo electrónico. Sé que no puedo llamarte… No puedo evitar sentir pena, ha pasado tiempo suficiente como para superar el dolor y sin embargo… Está sentado sobre un taburete con la máscara entre las manos y desde aquí me ha parecido ver sus ojos llorosos. Todavía la quiere… Quería escribirte, aunque no tengo nada que contarte, todo está igual. Hay que reanudar el ensayo. Él se incorpora como si llevara el peso de un siglo sobre sus hombros y sus manos tiemblan ligeramente. Qué te voy a contar, hace sólo una semana que te marchaste a Calcuta con tu mujer. Todo sigue igual. Mi trabajo, el grupo de teatro… Me mira y sonríe con cierta resignación, me acerco. “No lo pienses más, no tiene importancia”, le digo con un acento y una voz que no reconozco como mías, "cuando llegue el momento de decirlo, esa maldita frase, quiero decir, mírame, ya sabes que yo me llamo igual que la protagonista". Todo sigue igual, pero en cuanto pueda te escribo, porque creo que debemos hablar, cuando vuelvas. "Vamos, dilo, prueba". Y lo dijo: ¡POR LOS CLAVOS DE CRISTO,…! Y después sonrió y todos aplaudimos y …

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