martes, 3 de noviembre de 2009

APUNTE VII




Que sí, que es.

Que no, que no es.

Te digo que es.

Que no, es más alto.

Claro, el día que lo conociste llevabas aquellos tacones que te hicieron polvo y te parecía más bajo.

Pero es que tenía el pelo más claro.

No fastidies, son las dos de la madrugada y aquí hay luz de disimulo, aquel día eran las seis de la tarde y el sol daba de lleno en la mesa de la terraza. Hasta yo era rubia ese día.

¿No te parece que tenía los ojos más achinados?

Que sí, Mónica, que ése es el novio de David. Venga, vamos a saludarlo.

* * *



lunes, 2 de noviembre de 2009

APUNTE VI





En la penumbra de la sala, ella contempló las palmas de sus manos extendidas, como si quisiera comprender aquel trazado misterioso, cuya interpretación desconocía. De soslayo lo miró a él. Sobre sus manos se posaron recuerdos tristes. Volvió a mirarlo de soslayo.

No le había contestado. El hábito había hecho innecesarias sus respuestas a aquellas rutinarias preguntas. Todo continuaba como si hubiesen firmado un tácito acuerdo, que eliminaba de su monotonía explicaciones sobre hechos inevitables.

La costumbre también había exiliado el llanto de ella.

Cuando se encendieron las luces, se giró hacia él y le dijo: ¡¡Devuélveme mis ojos!!









sábado, 31 de octubre de 2009

APUNTE V



A veces me rayo, dijo. Encendió un cigarrillo y dedicó un solo de anillos de humo al silencio que se hizo tras su frase.

Ella miró por la ventana y no hizo comentario alguno, en esas ocasiones era preferible contemplar los círculos.

Mientras aplastaba la colilla contra el cenicero, preguntó: Vamos al cine.

Ella asintió. Sabía que cuando se apagaran las luces de la sala, le diría como siempre: Me vas a perdonar.











viernes, 30 de octubre de 2009

APUNTE IV



Aquella tarde el cielo vistió colores extraordinarios. Una conjunción perfecta de matices. Tonalidades que le llevaban a creer en la aparición de ángeles con sus paletas y pinceles, dispuestos a enamorarla otra vez del cielo. Alzó la mirada y guardó la imagen como un tesoro jamás visto.

Segundos. Un sorbo de café sereno y el sonido de su teléfono.

Su voz, era esa voz, el latido del atardecer.










jueves, 29 de octubre de 2009

APUNTE DE HUMOR (S/N)




Al día siguiente, despertó renovada. Delante del espejo imitó EL GRITO  de Munch, escalando las notas musicales: DO, RE, MI, FA, SOL, LA ,SI...

Síiiiiiiiiiiiiiii, yo Faaaaaaaaaaaaaaaaa.

Y después, rostro fresco, café -¿te querré?-, tarareando... , "eres mi mitad"...

Vale, lo acepto, besaré al sapo con todo mi cariño.






miércoles, 28 de octubre de 2009

APUNTE III







Sí, aquel día sintió miedo. No de él. Gris oscuro, el cielo bramaba en silencio. Había leído el mensaje anónimo y no supo cómo interpretarlo. Tal vez fuera una "broma" de cualquiera de sus amigos.

Al acostarse, el lecho se convirtió en un desierto poblado de fantasmas. Se dijo que su actitud era infantil, que le estaba dando importancia a una nimiedad.

Al fin y al cabo qué sabía de él, volvió a repetirse, dudando. Y sin embargo, el temor procedía de otro lugar. De algún recóndito sitio dentro de sí misma.

Finalmente se durmió... Y él bailó con ella.







martes, 27 de octubre de 2009

APUNTE II



Claro. Era ése el azul, el que pespuntea los segmentos en lo alto. Baldosa tras baldosa, no es imposible apurar el paso o decelerar el pulso. Tómame la mano. No sueltes, por favor. Me caigo.

Otra vez. El sueño de las cornisas. El teléfono que no suena. Despierto y el libro está abierto sobre mi regazo. El movimiento de las espirales en la lámina.

Tras el cristal la noche estrellada, limpia.



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