miércoles, 11 de noviembre de 2009

APUNTE XIII





Ensortijar los recuerdos en el ritmo de los paseos marítimos conocidos.

Luego, con paciencia, desgranar almanaque por almanaque y dorar los días de silencio y ausencia, para añadirlos a la mezcla feliz de todo buen momento.

Tamizar los días nublados y añadirle las gotas de sol necesarias, hasta lograr una emulsión calmante y nada tópica.

De los ramilletes de ideas prohibidas, extraer la semilla que da valor a la osadía, convirtiendo aquel acto en un privado premio y redención de traicioneros reproches lanzados por las soledades.

Y cuando el surtido de ingredientes forme un escudo de consuelo, en ese amargo instante que nos envuelve, ponerlo suavemente, con mucho cuidado, al calor del pulso, dispuestos a escucharlo.









martes, 10 de noviembre de 2009

APUNTE XII





Caminé hasta el centro de su risa, un horizonte atardeciendo con los matices más sublimes. Tuve fe entonces y un tiempo prometido. Guardaba debajo de la almohada todos los cristales de su mirada y retornaban los cuentos de la infancia, las cometas y sus gestas de aves exóticas, los parques y los juegos... Poseíamos códigos mágicos y aparecía siempre un acuerdo, en el que se establecía como principio no traicionar jamás a la fantasía.

Que nuestras estaturas fueran dispares, no impedía el equilibrio en la cúspide de lo imaginado. Frotábamos la lámpara del genio escondido y nuestro lenguaje conquistaba un territorio nuevo, una tierra libre, donde casi todo sería posible. Tejimos una cálida manta de emociones y sentimientos que siempre estuvo a nuestro alcance, cuando vino la estación del hielo y la escarcha.

Crecer y configurar los mapas de nuestras manos, como si hubiésemos adquirido un sortilegio de fortaleza en aquellas tierras descubiertas entre sueños, sonrisas, sollozos y fiebres.

Cuánto has crecido.






lunes, 9 de noviembre de 2009

APUNTE XI




Ese día era su cumpleaños y conducía hacia el colegio con los niños en el asiento trasero. Iban entretenidos, ambos dibujaban y él había puesto música. Pensó que la mañana empezaba con buen pie, que si todo seguía así tendría un cumpleaños perfecto. Además, el sol comenzaba a elevarse y prometía entibiar esa mañana de otoño.

Al parar en un semáforo, miró hacia atrás por el espejo retrovisor y vio a sus hijos, la parejita soñada por todos, increíblemente tranquilos.

Cuando llegaron a la puerta del colegio, bajó, les abrió la puerta, los niños bajaron, le dieron un beso y salieron corriendo. Unos metros más adelante, la niña se dio la vuelta para saludarlo con la mano como hacía siempre y le dijo: "Feliz cumpleaños, papi, te hemos dejado una cosa en el asiento". El niño repitió: "Feliz cumpleaños". Y ambos volvieron a emprender la carrera hacia el colegio.

Él fue a la parte de atrás y recogió los dibujos que tan silenciosamente habían estado haciendo los niños. El chico había dibujado una tarta de cumpleaños y había escrito una dedicatoria. La pequeña, dos años mayor que su hermano, había hecho un extraño collage. No sabía por qué su hija prefería mezclar elementos tan disparatados o transformar personajes de revistas.

Ya al volante, se miró en el espejo retrovisor al tiempo que lo ajustaba y vio la mancha en el cuello de su camisa. Esa mañana se había hecho un pequeño corte afeitándose. La mancha ya estaba seca y el color se había tornado en un pardo rojizo, ya nadie diría que era sangre. Arrancó y volvió a pensar en el extraño dibujo de su hija y en la tarta dibujada por su hijo. Sonrió, estaba emocionado y seguro de que sería un cumpleaños maravilloso.









viernes, 6 de noviembre de 2009

APUNTE X






No es fácil, el sentimiento hace un equilibrio sordo, parpadea en el borde del latido y enmudece los sonidos ambientales.

No es fácil seguir aquí, soportando a la mordiente bestia cuyo plan es enterrar la volundad propia.

No es fácil, dejar la espalda al descubierto y que ese frío asesino de las sombras nocturnas siga todos tus sueños, mientras boqueas como un pez en el fondo de un vaso.

El amor. No me digas que el amor pone tantas vallas, empeñando tantos objetos valiosos, derrotando y cantando una victoria al margen del beso que pretende.

No es fácil seguir caminando, mientras finges la sonrisa del horizonte cada día.










jueves, 5 de noviembre de 2009

APUNTE IX

DE: ÁGATA
A:   AUGUSTO
ASUNTO: FOTOS FIESTA HALLOWEEN
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Hola mi amor:

Te estoy echando mucho de menos. El día de la fiesta nos lo pasamos bien, pero yo no hacía más que acordarme de ti. Ya te lo comenté por teléfono, estoy deseando verte.

Aquí te mando algunas de las fotos que nos hicimos.








Como verás, Toni, no quiso disfrazarse pero durante la mayor parte de la fiesta estuvo bailando con Cris y me parece que hay algo especial entre ellos. A lo mejor cuando vuelvas de tu viaje ya son parejita.





Cris, ya te habrás dado cuenta de que eligió un sugestivo disfraz: EL FANTASMA DE CHERDEZADE, nos dijo, como siempre tan "cachonda".





A Mark, como es su costumbre, no se le ocurrió desviarse de la temática de la fiesta y acudió tal como lo ves. El posado más perfecto, no en vano es modelo publicitario.






Tu fiel e inseparable, Victor, tampoco se disfrazó, lo pasó genial, bailó como loco y se tomó más copas de cava que nadie. La foto se la hice al final de la fiesta.





Y así fui yo, pensando en ti, tanto que no tengo ni idea de qué me disfracé. Tal vez tú lo adivinas.
Besos, amor. No tardes.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

APUNTE VIII



Era un tiempo distinto, como seccionado por una reja, de añoranzas casi desconocidas, de silencios a voces y gritos. Un tiempo de corazones encogidos y guardados en minúsculas cajitas con adornos de flores y aves. El amor, tenía un agrio sabor a trámite en las imágenes, el anhelo del mismo tomaba el aliento de lo sugerido y buscaba fórmulas en las que los elementos diesen, por fin, con lo deseado: algo intangible, impredecible, mutando alma y sentidos.

La carta le llegó un viernes, tal vez con la intención de ocupar un lugar sagrado y hacerse con el destino, la ilusión y el calor de los leños. Leyó, leyó y leyó. La luz del atardecer fue difuminando los objetos del salón, al tiempo que la silueta impregnaba la mente y ponía voz a la letra clara sobre el papel. En el descansillo de la escalera que llevaba a los dormitorios, el reloj emitió un sonido de animal herido.


Sólo a la mañana siguiente, cuando el sol después del gallo, anunció un nuevo día, enterró el rostro en la almohada y lloró con todo su cuerpo.





martes, 3 de noviembre de 2009

APUNTE VII




Que sí, que es.

Que no, que no es.

Te digo que es.

Que no, es más alto.

Claro, el día que lo conociste llevabas aquellos tacones que te hicieron polvo y te parecía más bajo.

Pero es que tenía el pelo más claro.

No fastidies, son las dos de la madrugada y aquí hay luz de disimulo, aquel día eran las seis de la tarde y el sol daba de lleno en la mesa de la terraza. Hasta yo era rubia ese día.

¿No te parece que tenía los ojos más achinados?

Que sí, Mónica, que ése es el novio de David. Venga, vamos a saludarlo.

* * *



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