jueves, 19 de noviembre de 2009

CLÁUSULAS



Primera.- Librar la mirada. Esa brisa es como la imitación de la caricia en la que arribaste anoche.

Segunda.- Aferrarse al espíritu de la íntima libertad. La fantasía más sincera despeja las cornisas en lo alto y la piel asiente bautizándose de nuevo.

Tercera.- Volver del dolor, resucitarse en la esperanza. Que el ascenso, ventana a ventana abierta, muestre la condición secreta y humana, imágenes de un cuento, una historia a conquistar.

Cuarta.- Darle la mano a la aurora, unir los pasos al pulso despejado. Habla, te escucho, el aliento tibio me despierta. Al pasar, el aroma de los cafés y el coloquio y tus ojos.

Quinta.- Traspasar el límite que separa la luz de la sombra sobre el puente iluminado, equilibrar la emoción sentida. Prende en la tela de la penumbra un collar de excusas para buscarte. La foto que no existe, graba la silueta en el vaho del cristal.



Si el tiempo de tus océanos amaina tus temporales,
Quizás ampliemos este acuerdo
Y no sé…
A lo mejor es que te quiero.





miércoles, 18 de noviembre de 2009

APUNTE XIV



- 2 kilos de patatas

No viniste.

"Dejo mi alma entristecida sobre la barra."

- 3 barras de pan de leña

Te dije que no podía. El miércoles por la tarde, Fernando, trabaja en casa.

"Apoyo mi sombrero junto al vaso de grapa."



- 6 latas de cerveza de malta (mañana hay final de fútbol y los amigos de Pepe vienen a casa, asi que...)
- 500 gr de queso semicurado
- 500 gr de lomo
- 3 chorizos de Cantimpalo

Estuve más de media hora plantada, como una idiota, esperándote en el bar. Después se puso a llover y no había llevado paraguas. Me empapé, imbécil.

"Tus lágrimas dibujaron espejos en la vereda. Una en el centro de mi copa".

- champú y acondicionador anti-caspa

¿Perdonar? ¿No pudiste llamarme en un momento y avisar que no llegabas?

"¿Quién quiso herir al amor a media tarde, con esos matices de carmines?"




- 1 kilo y medio de plátanos

¡Eso es mentira! No te entiendo, no sé qué te está pasando... Es la segunda vez en un mes que me dejas colgada sin avisar.


"Cada noche vuelvo al balcón oscuro de tus ojos".





lunes, 16 de noviembre de 2009

Canciones



Los extremos, creo, no suelen tocarse, salvo si son "extremos derechos" y con pelota o balón.

Porque andaba rebuscando en "el baúl de los recuerdos" y me encontré con estas joyitas extremas, por un lado JOAN MANUEL SERRAT con "Romance de Curro El Palmo" y "Macarras de la moral"; y por otro, los comienzos de MANOLO GARCÍA en LOS BURROS, antes de EL ÚLTIMO DE LA FILA con "Jamón del mono" y "Mi novia se llamaba Ramón", las dejo aquí como si fueran poemas recién cocidos por algún autor de estos momentos y sus vanguardias.




ROMANCE DE CURRO EL PALMO



La vida y la muerte
bordada en la boca
tenía Merceditas
la del guardarropa.
La del guardarropa
del tablao del "Lacio",
un gitano falso
ex-bufón de palacio.



Alcahuete noble
que al oír los tiros
recogió sus capas
y se pegó el piro.
Se acabó el jaleo
y el racionamiento
se llenó el bolsillo
y montó este invento,
en donde "El Palmo"
lloró cantando...



Ay, mi amor,
sin ti no entiendo el despertar.
Ay, mi amor,
sin ti mi cama es ancha.
Ay, mi amor
que me desvela la verdad.
Entre tú y yo, la soledad
y un manojillo de escarcha.



Mil veces le pide...
y mil veces que "nones"
de compartir sueños
cama y macarrones.
Le dice burlona...
..."Carita gitana,
cómo hacer buen vino
de una cepa enana".



Y Curro se muerde
los labios y calla
pues no hizo la mili
por no dar la talla.
Y quien calla, otorga,
como dice el dicho,
y Curro se muere
por ese mal bicho.



¡Ay! quién fuese abrigo
pa' andar contigo...



Buscando el olvido
se dio a la bebida,
al mus, las quinielas...
Y en horas perdidas
se leyó enterito
a Don Marcial Lafuente,
por no ir tras su paso
como un penitente.



Y una noche, mientras
palmeaba farrucas,
se escapó Mercedes
con un "curapupas"
de clínica propia
y Rolls de contrabando
y entre palma y palma
Curro fue palmando.



Entre cantares
por soleares.



Quizá fue la pena
o falta de hierro...
el caso es que un día
nos tocó ir de entierro.
Pésames y flores
y una lagrimita
que dejó ir la Patro
al cerrar la cajita.



A mano derecha
según se va al cielo,
veréis un tablao
que montó Frascuelo,
en donde cada noche
pa' las buenas almas
el Currito "El Palmo"
sigue dando palmas.



Y canta sus males
por "celestiales".







LOS MACARRAS DE LA MORAL



Sin prisa pero sin pausa,
como el "calabobos",
desde la más tierna infancia
preparan el cebo:
"Si no te comes la sopa
te llevará el coco..."
"Los tocamientos impuros
te dejarán ciego...".



Y te acosan de por vida
azuzando el miedo,
pescando en el río turbio
del pecado y la virtud,
vendiendo gato por liebre
a costa de un credo
que fabrica platos rotos
que acabas pagando tú.



Son la salsa
de la farsa.
El meollo,
del mal rollo.
La mecha
de la sospecha.
La llama
de la jindama.



Son el alma
de la alarma,
del recelo
y del canguelo.
Los chulapos
del gazapo.



Los macarras
de la moral.



Anunciando apocalipsis
van de salvadores
y si les dejas te pierdes
infaliblemente.
Manipulan nuestros sueños
y nuestros temores,
sabedores de que el miedo
nunca es inocente.



Hay que seguirlas a ciegas
y serles devoto.
Creerles a pies juntillas
y darles la razón
que: "El que no se quede quieto
no sale en la foto..."
"Quien se sale del rebaño,
destierro y excomunión".



Sin prisa pero sin pausa,
esos carcamales
organizan sus cruzadas
contra el hombre libre
más o menos responsable
de todos los males
porque piensan por su cuenta.
Sueñan y lo dicen.



Si no fueran tan temibles
nos darían risa.
Si no fueran tan dañinos
nos darían lástima.
Porque como los fantasmas,
sin pausa y sin prisa,
no son nada si les quitas
la sábana.




JAMÓN DE MONO


El mono en su palmera se despierta;
descubre a su mamá en el suelo muerta.
-"¡Mamá! ¡Comida! ¡O pierdo la vida!"-.
La selva penaliza de por vida
al mono que no encuentra su comida.
-"¡Mamá! ¡Comida! ¡O pierdo la vida!"-.
El mono mira al cielo mientras canta,
y lo hace con un nudo en la garganta;
el mono ya no quiere sus juguetes,
ahora sólo quiere cacahuetes.
Come el mono cacahué.
No se quiere morir,
parece que prefiere vivir,
después de mucho andar
decide pararse a descansar.
El mono se sienta ante un almacén
y cuando lo ve no lo puede creer,
entre otros productos contiene el almacén cacahué... hué!
Come cacahué, come cacahué.
El mono ya no llora, se siente fuerte
y piensa que ha tenido mucha suerte;
el muy imbécil cree que su comida,
le puede ya durar toda la vida.
Hoy es el día del mono lechón,
su día de suerte, su gran ocasión,
tiene cacahué rico para comer,
tantos que no caben en un camión.
Hoy es el día del mono lechón,
su día de suerte, su gran ocasión,
tiene cacahué rico para comer,
tantos que no caben en un camión.
Come cacahué, come cacahué...
No hay nada tan jodido como el hambre,
que puede convertirte en un fiambre.
-"¡Salvé la vida! ¡Ya tengo comida!"-.
El almacén será su nueva casa,
es el mono más rico de Mombasa.
-"¡Salvé la vida! ¡Ya tengo comida!"-.
El mono adquiere el rango de un artista,
tiene más tiempo libre que un taxista,
hasta que una noche, sin darse cuenta,
come mil cacahuetes y revienta.
Hoy es el día del mono lechón,
su día de suerte, su gran ocasión,
tiene cacahué rico para comer,
tantos que no caben en un camión.
Hoy es el día del mono lechón,
su día de suerte, su gran ocasión,
tiene cacahué rico para comer,
tantos que no caben en un camión.
Come cacahué, come cacahué...



MI NOVIA SE LLAMABA RAMÓN


Estoy triste. Ayer mismo mi novia murió.
Tan bonita y un camión me la atropelló.
Su bello cuerpo quedó aplastado, su cráneo botó como un balón,
su nombre no es de los que se olvidan, mi novia se llamaba Ramón.
Tantos años saliendo juntos a pasear
y el dinero que con ella yo llegué a gastar.
Ya nunca más iremos al baile. Ya nunca más iremos al bar.
Todo se convirtió en un recuerdo, mi novia se llamaba Ramón.
Mi novia se llamaba Ramón, eso qué más da, se murió muy deprisa;
las palabras que terminan en "ón" esas suelen ser para morirse de risa.
Mi novia se llamaba Ramón, y eso qué más da, una chica muy lista;
sus besos, sus palabras de amor, se van a quedar siempre en la autopista,
como notas de una canción.


Estoy triste. Ayer mismo mi novia murió.
Tan bonita y un camión me la atropelló.
Su bello cuerpo quedó aplastado, su cráneo botó como un balón,
su nombre no es de los que se olvidan, mi novia se llamaba Ramón.
Mi novia se llamaba Ramón, y eso qué más da, se murió muy deprisa;
las palabras que terminan en "ón" esas suelen ser para morirse de risa.
Mi novia se llamaba Ramón, eso qué más da, una chica muy lista;
sus besos, sus palabras de amor, se van a quedar siempre en la autopista,
Mi novia se llamaba Ramón, eso qué más da, se murió muy deprisa;
las palabras que terminan en "ón" esas suelen ser para morirse de risa...







jueves, 12 de noviembre de 2009

QUERIDO JUAN...

PARA:        JUAN
DE:             JUANA
ASUNTO:   INCOMPATIBILIDAD DE CARACTERES
___________________________________________________________________________________


Querido Juan:


La discusión que tuvimos ayer, de una larga suma de enfrentamientos, me dejó muy pensativa... No sé si nuestra relación tiene futuro.


Esta mañana he leído esta noticia que te envío, el futuro puede que tenga relación con nuestros enfrentamientos y problemas.


Me pasaré a buscar las pocas cosas mías que, durante estos diez años de noviazgo, he ido dejando en tu casa. Espero que el tiempo nos convierta en buenos amigos.


Te llamaré.


Juana








“Se ha presentado en sociedad a la androide Andy, una creación diseñada para complacer al público masculino a nivel mundial, fue hecha con medidas envidiables 101-56-86 y según dicen cuenta con una paciencia inagotable.

La empresa que la ha creado afirma que además de ser afectuosa, la robot es capaz de otorgar favores sexuales a su compañero humano ya que cuenta con “un sistema de felación de intensidad variable y una calefacción regulable” para acomodar su temperatura de acuerdo a la circunstancia.


David Levy, el investigador británico que ha desarrollado el proyecto considera que su androide, (que puede tener cualquier género), creará un nuevo orden en las relaciones a nivel mundial. Está convencido de que dentro de 40 años los humanos y los robots hasta formarán parejas y que los compañeros con circuitos enseñarán a las personas diferentes prácticas sexuales aún desconocidas.

Además agrega que será muy fácil dotar a los robots de sentimientos humanos como la empatía, el humor, la comprensión, el amor, la tristeza, etc “no es más que un problema tecnológico, se resume esencialmente en un aprendizaje” ya que según afirma Levy lo que los androides deben hacer para adquirir estos comportamientos es observar a su pareja humana, formular hipótesis inteligentes y actuar a partir de ellas.



Por si esto fuera poco el investigador detalla las ventajas que cree se consiguen en una relación amorosa con un robot en comparación con una pareja humana “no habrá infidelidades, ni malos humores, ni obsesión por la limpieza ni por el fútbol y las cervezas con los amigos. Y será inmortal, pues su personalidad la guardaremos en un disco duro y si se rompe, lo resucitaremos. Pero sin duda, lo mejor será el sexo”.

Esto me trae a la mente la famosa película protagonizada por Robin Williams “El hombre bicentenario” que trataba acerca de las relaciones entre humanos y androides y el ferviente deseo de el personaje principal por poder asemejarse cada vez más a los humanos queriendo vivenciar todas sus experiencias.



Si las predicciones de este científico son acertadas el futuro de la humanidad posiblemente se vea amenazado por el surgimiento de una nueva especie en la que predominen circuitos en vez de las verdaderas emociones, se estará cosificando realmente al ser humano.

Yo me pregunto…. ¿Será posible que en un tiempo no tan lejano las personas prefieran compartir sus vidas con seres que carecen de ella, que la organización de la familia se vea suplantada por un conjunto de androides así como el resto de las relaciones humanas? Esto en verdad asusta.” (REPORTAJES.ORG, de Clarín)

miércoles, 11 de noviembre de 2009

APUNTE XIII





Ensortijar los recuerdos en el ritmo de los paseos marítimos conocidos.

Luego, con paciencia, desgranar almanaque por almanaque y dorar los días de silencio y ausencia, para añadirlos a la mezcla feliz de todo buen momento.

Tamizar los días nublados y añadirle las gotas de sol necesarias, hasta lograr una emulsión calmante y nada tópica.

De los ramilletes de ideas prohibidas, extraer la semilla que da valor a la osadía, convirtiendo aquel acto en un privado premio y redención de traicioneros reproches lanzados por las soledades.

Y cuando el surtido de ingredientes forme un escudo de consuelo, en ese amargo instante que nos envuelve, ponerlo suavemente, con mucho cuidado, al calor del pulso, dispuestos a escucharlo.









martes, 10 de noviembre de 2009

APUNTE XII





Caminé hasta el centro de su risa, un horizonte atardeciendo con los matices más sublimes. Tuve fe entonces y un tiempo prometido. Guardaba debajo de la almohada todos los cristales de su mirada y retornaban los cuentos de la infancia, las cometas y sus gestas de aves exóticas, los parques y los juegos... Poseíamos códigos mágicos y aparecía siempre un acuerdo, en el que se establecía como principio no traicionar jamás a la fantasía.

Que nuestras estaturas fueran dispares, no impedía el equilibrio en la cúspide de lo imaginado. Frotábamos la lámpara del genio escondido y nuestro lenguaje conquistaba un territorio nuevo, una tierra libre, donde casi todo sería posible. Tejimos una cálida manta de emociones y sentimientos que siempre estuvo a nuestro alcance, cuando vino la estación del hielo y la escarcha.

Crecer y configurar los mapas de nuestras manos, como si hubiésemos adquirido un sortilegio de fortaleza en aquellas tierras descubiertas entre sueños, sonrisas, sollozos y fiebres.

Cuánto has crecido.






lunes, 9 de noviembre de 2009

APUNTE XI




Ese día era su cumpleaños y conducía hacia el colegio con los niños en el asiento trasero. Iban entretenidos, ambos dibujaban y él había puesto música. Pensó que la mañana empezaba con buen pie, que si todo seguía así tendría un cumpleaños perfecto. Además, el sol comenzaba a elevarse y prometía entibiar esa mañana de otoño.

Al parar en un semáforo, miró hacia atrás por el espejo retrovisor y vio a sus hijos, la parejita soñada por todos, increíblemente tranquilos.

Cuando llegaron a la puerta del colegio, bajó, les abrió la puerta, los niños bajaron, le dieron un beso y salieron corriendo. Unos metros más adelante, la niña se dio la vuelta para saludarlo con la mano como hacía siempre y le dijo: "Feliz cumpleaños, papi, te hemos dejado una cosa en el asiento". El niño repitió: "Feliz cumpleaños". Y ambos volvieron a emprender la carrera hacia el colegio.

Él fue a la parte de atrás y recogió los dibujos que tan silenciosamente habían estado haciendo los niños. El chico había dibujado una tarta de cumpleaños y había escrito una dedicatoria. La pequeña, dos años mayor que su hermano, había hecho un extraño collage. No sabía por qué su hija prefería mezclar elementos tan disparatados o transformar personajes de revistas.

Ya al volante, se miró en el espejo retrovisor al tiempo que lo ajustaba y vio la mancha en el cuello de su camisa. Esa mañana se había hecho un pequeño corte afeitándose. La mancha ya estaba seca y el color se había tornado en un pardo rojizo, ya nadie diría que era sangre. Arrancó y volvió a pensar en el extraño dibujo de su hija y en la tarta dibujada por su hijo. Sonrió, estaba emocionado y seguro de que sería un cumpleaños maravilloso.









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