jueves, 1 de abril de 2010

Al bies..., my lord.

[la tela, de cuadros, puesta sobre la mesa, espera la tijera que de vértice en vértice, con su filo, corta en diagonal y como no es de araña -insecto (de un sector tan concreto, dícese habitualmente bicho)- compone rombos que no prohiben sino que recomiendan, my lord]





… ruedo, después de un eclipse de sueño contra el cristal.

Arriba lucha de claros y oscuros, tamiz del sol irrumpiendo con su intermitencia cálida. Algunos montes conservan el legado de las nieves. Desfile de árboles desnudos y sus enramados como arabescos.

De pronto los bosques son depositarios de misterios que, desde la distancia en que los contemplo, atesoran sus duendes. La lluvia ha dejado su impronta en la frondosidad.

… paseamos. En silencio, el sonido de tus pasos me habla del movimiento que te es propio, lo que piensas cuando caminas, hasta que una primera palabra enmudece la voz habitante de la arboleda y trae de nuevo el alma que vagó en ella... Hablamos y el bosque es la escenografía extraordinaria sustrayéndonos de los edificios y sus ecos constanes, nos convierte en protagonistas de una secuencia distinta.

Como la ruta descrita en la palma de nuestra mano, el laberinto de calles del pueblo, que al pasar perseguimos con la mirada, abre mil posibles vidas...

Regreso detrás del cristal y abro el libro.

* * *

“Workman es un asesino tranquilo, no uno de esos asesinos espectáculo que causan sensación antes de hacer historia. Lleva un traje azul pálido y un sombrero Fedora. Workman se dedica a hacer lo que le mandan, sin más. Le aburren tremendamente las extravagancias de algunos de sus compañeros de oficio y nunca habla de sí mismo. No se hace llamar “Perro Loco Charlie” ni nada por el estilo. Algunos le llaman el bicho.”(EL HOMBRE QUE INVENTÓ MANHATAN, Ray Loriga)





lunes, 29 de marzo de 2010

Luna con insecto (28/03/10)


"Con Eduardo y Saul, no comparto más que el territorio de la farsa, cierta camaradería insincera y mucho, muchísimo vino. De sus motivos para querer a Cordelia sólo diré que son menores que los míos y que carecen de importancia. Ese es al menos el privilegio al que me obliga mi propio juicio. Un hombre no ha nacido para considerar las razones de otros en asuntos de amor. La política puede permitirse ciertos lujos que el deseo por imperfecto que sea, tiene derecho a ignorar". (EL DESTINO DE CORDELIA, Ray Loriga)


* * *

El decorado de esta noche se atreve con un luna plena, como de postal desde Venecia, donde me ha parecido ver la silueta estigma de un insecto a modo de tatuaje. La distancia hasta allí, una vereda sin adoquines por la que podrían transitar sueños de antaño, ofrece la lúdica oportunidad de fantasear con una especie distinta.

Qué razones podría alegar en favor de un amor que juega con mi tiempo menos severo y aún en la inverosímil esencia me alegra, a pesar de los encadenamientos cotidianos. No hay ninguna y de contarlo tal y como existe sin ser, es tal sinsentido, que en el catálogo extenso de locuras clasificadas oficialmente, tendría oportunidad de alojarme en muchas de ellas.

La morada ficticia y el silencio son el alma de esta noche, lunática a propósito y con el fin absurdo de componer un entusiasmo entre las dunas de ese desierto lecho, presidido por la esfera blanca sin segunderos ni códigos numéricos.

Bebo el apodo cariñoso contra la luz blanca. Y más tarde daré la mano onírica a la forma en que se traduce el sentimiento.

Desvelo, duermo y no sueño rebelarme.
 





sábado, 27 de marzo de 2010

La reja... y a deshora.


“Si se ama se pierde el paso y se confunde el camino. Esto a nadie debe sorprenderle porque ha sucedido antes muchas veces.




[…]


¡Yo a veces me siento junto a la verja a fumar un cigarrillo imaginando que te ignoro, y soy tan feliz!” (EL DESTINO DE CORDELIA, Ray Loriga)


* * *

Casi a salvo. La peligrosa linde silenciosa que fragmenta esas horas oscuras a veces asusta. Ya casi ha pasado, y aún en la incierta trama que conduce al día, vislumbra el miedo la posibilidad de consumirse como la vela que nadie ha encendido.

La reja, atenta el desliz del firmamento que sólo ha conservado transparencias, como si estuviese dispuesto a descubrir sus secretos, apenas impone un hermetismo vago que la imaginación acepta y traduce a un juego de seguridades ficticias.

Entonces el humo propone amables discusiones con el gesto de la mano y media ilusión que se irá recostando despacio entre la real tela y la telaraña suave del sueño, viéndote desde la ventana de otra historia.

Quiere la quietud de ese instante que sea otra verdaderamente, traza un boceto de sendero, no pone límites ni recuerdos que lastimen y extiende el olvidado sortilegio de las apacibles noches.

Quizás falta un nombre en el recodo donde se pierde conciencia y, por ello, la voz sumerge su iniciativa lentamente en la laxitud de los párpados.


jueves, 25 de marzo de 2010

hoy, ahora, desde...


ni te has dado cuenta de la sangre sobre la colina austera en que se asentaron los últimos plenilunios no no lo has visto siquiera el reflejo rojo azul verde amarillo... como una bandera de hielo clavada sobre la mesa puesta y los platos rotos la comida de la lágrima permanente y ese ajuste de cuentas constante con las tapiadas ventanas que dan el verdadero color a los instantes vividos en este tiempo inmutable nada quieres saber de esa viscosa sustancia resbalando siempre en la umbría de los sentimientos devorados imaginas un cielo en permanente amanecer como si nada hubiese ocurrido como si todo se lavase en las frías aguas del alba y sus magnánimas y crueles repeticiones tampoco sabes nada de los sueños arrinconados en su sitio verdadero ése que tú encerraste bajo llave para que nadie supiera de las cadenas oxidadas

sé que nada tienes de ti en el vértice amable de la noche que era libre hermosa rebosante de ilusiones y emociones

sé que has elegido la hiératica postura de la imagen congelada que ya sientes y prefieres la palabra encarcelada a la bella órbita de las alas

y así se oculta el amor donde tú no lo veas





domingo, 21 de marzo de 2010

Imagina XIII


El alma, la conciencia para algunos, está ubicada en la esencia misma de la mente y el cuerpo. Algunos científicos se han atrevido a decir que se puede pesar y medir, con lo que quedaría demostrado para los agnósticos no solo la existencia misma del alma, sino la importancia de su conocimiento. Se interrelaciona con el cuerpo en forma gaseosa (etérica) a través de los átomos que viajan por la sangre. El punto de unión del alma con la mente se halla entre la glándula pineal y el hipotálamo, y su visión por los intuitivos fue calificada como el cordón de plata.

[...]

La mente, allá donde se encuentra el impulsor de las actividades humanas. Su triple concepción por los psicólogos podría ser la de consciencia, preconsciencia y... (la que más nos interesa en este capítulo) subconsciencia. Precisamente en el subsconciente, una vez se alteran las frecuencias psíquicas, se hallan las herramientas para realizar las experiencias extrasensoriales.(www.mundoparanormal.com)

* * *

En cuanto Greg Goldkey llegó al Instituto, Walter lo dirigió hacia el laboratorio. Le indicó un asiento cercano al ordenador principal y le colocó el dispositivo que actuaba de receptor. Se disculpó por la precipitación, aduciendo que era importante hacer esa prueba cuanto antes. Acercó a Greg una dosis del compuesto M33 solución y le pidió que la ingiriera. El equipo ya estaba en marcha.

-Bien, Greg, es el momento de que me cuentes lo sucedido, con calma.

Walter escuchó y fue siguiendo atentamente los resultados registrados por el programa. Si bien el recuerdo de una vivencia pasada no tenía el mismo efecto, el M33 solución transformaba ese recuerdo en una repetición de la experiencia casi idéntica.

Era asombroso, Walter estaba tan ensimismado en lo que iba registrando el programa que perdió el hilo del relato de Greg. Aquella sucesión de sinapsis eran semejantes a la que había tenido Dunia la noche anterior, no sólo eso sino que en Greg, a pesar de haber pasado horas, revivir la causa que había generado seguramente otras iguales, reflejaba de una forma nítida un conjunto de sinapsis, entre las que aparecían las singulares, como si estuviese viviendo en ese mismo instante la experiencia.

Dunia se había quedado traspuesta en el sofá después de hablar con George. De pronto despertó y pronunció un nombre y su rostro adquirió un gesto relajado, dulce. Se levantó y se dirigió al dormitorio con la sensación de haber soltado un lastre muy pesado. Se acostó y se durmió inmediatamente. Ya en el sueño, inconsciente, repitió el mismo nombre.

jueves, 18 de marzo de 2010

Aperitivos para el alma



El olivo

(Vicente Gallego)

En su hábito oscuro, con los brazos abiertos,
como un monje que al cielo le dirige
su plegaria obstinada por la vida del alma,
el olivo difunto permanece de pie
mientras la tarde dobla sus rodillas.


Enhebrado en la luz que se adelgaza,
su severo perfil
cose el cielo a la tierra,
vertebra el espinazo de la tarde.
Y un saber de lo nuestro
en su reserva humilde sospechamos.

Encallecida mano codiciosa
cuyos dedos se tuercen arrancándole al aire
un pellizco de vuelo,
algo extraño nos hurta el viejo olivo:
un secreto inminente, temperatura extrema
de un decirse que clama en su lenguaje mudo.

Y el hombre le dirige su pregunta.

Con su carga de hormigas y de soles,
con el misterio a cuestas
que buscamos cifrar en su oficio sencillo,
este tronco orgulloso es sólo eso:
sugestión arraigada de las cosas
que quedarán aquí cuando partamos,
contundente respuesta
que a la luz de la luna nos aturde el oído
con su seco zarpazo de silencio.








martes, 16 de marzo de 2010

Imagina XII


En 30 o 40 años, dispondremos de máquinas microscópicas que viajarán por nuestro cuerpo, reparando las células y los órganos, para acabar con las enfermedades. La nanotecnología se utilizará también para almacenar nuestros recuerdos y personalidades.


En una entrevista realizada al escritor y futurista Ray Kurzweil en Computerworld, éste afirmó que cualquiera que esté vivo para el 2040 o 2050 podría estar cerca de la inmortalidad. El rápido avance de la nanotecnología implica que la condición humana evolucionará hacia una colaboración hombre-máquina, ya que los nanobots fluirán por nuestro torrente sanguíneo y llegarán incluso, algún día, a reemplazar a la sangre biológica. (www.nanotecnologia.com)

* * *

Walter hizo una maniobra a considerable velocidad y aparcó el coche en un lateral del Instituto. Subió rápidamente las escaleras de la entrada y se dirigió al despacho de George.

-¿Has localizado a Greg?

-Sí, tranquilízate, está de camino, le envié un coche. Dudaba, al parecer no se encuentra demasiado bien, dijo que estaba muy cansado. En realidad llamó porque quería hablar contigo, lo que le sucedió le causó una fuerte impresión y al no encontrar una explicación lógica pensó que podía consultarte. No creo que lo relacione con el experimento.

Walter caminaba por el despacho con nerviosismo mientras escuchaba a su compañero.

-No comprendo qué es lo que te inquieta tanto, aún siendo consecuencia del experimento, Greg, firmó toda la documentación, estaba informado de en qué consistía y de los posibles riesgos.

Walter siguió en silencio durante unos minutos.

-Voy un momento hasta mi despacho. ¿Cuánto hace que salió el coche?

-Unos diez minutos, todavía tardarán al menos media hora en llegar.

Ya en su despacho, Walter, llamó a Dunia.

-Hola, cariño, qué tal estás.

-Tranquilo, estoy bien, me acostaré en unos minutos. No te preocupes, no he vuelto a marearme desde esta mañana.

-Está bien, pero promete que me llamarás si sientes algo fuera de lo normal.

-Lo haré. Nos vemos mañana. Un beso.

Dunia dejó el móvil sobre la mesa y se asomó a la ventana. La calle estaba vacía y comenzaban a caer unas gotas de lluvia, como con desgana. Sintió un escalofrío y una imagen pasó como un disparo por su mente. Eran unos ojos que la miraban fijamente, pero la imagen había desaparecido con tanta celeridad que apenas había dejado residuo en su recuerdo.

Walter, en el Instituto, volvió al despacho de George.

-Qué te explicó exactamente Greg.

-Bueno, tuvo algo similar a una experiencia extrasensorial, según la explicación que me dio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que cuando hicimos los exámenes psicológicos, tuvimos presente la especial sensibilidad de los participantes. Greg era especialmente sensible y sugestionable.

Walter pensó en la parte oculta de experimento que no conocía George y rememoró el rostro demacrado de su novia.

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