miércoles, 5 de mayo de 2010

s/t


"Sería injusto que no rectificara el tiro
I was for sale, pienso que estuve bastante regalada
me parece,
Pero"
(De ATLAS RD, Luisa Futoransky)


Cuanto más amor te mientan, menos amor querrás... dijo, y se quedó tan ancha.




lunes, 3 de mayo de 2010

Sobre el hombro de la espera...



"La selva está hecha a lápiz, punta fina
sobre papeles rotos, garabatos que se alzan en el aire y
cajitas de música y el oso perezoso.
Una lágrima verde rueda sobre la lengua del jaguar.
Tierra tatuada, selva con la Palma en el centro
que en un aire de reina despliega su penacho, sus aspas,
su cabellera de hilos, su serena ebriedad.
Abajo, el viento junta restos del universo".

(De PALMA REAL, Jorge Boccanera)

* * *
hoy no me pongas música, Amor, que con tu silencio de siempre hay suficiente como para enterrar mi rostro en el hombro de la espera y que me halle el tiempo vano la frente calavera de piratería sentimental

hoy no me tengas en cuenta los borrones circulares en el borde de la mesa donde escribo sin ton ni son bocetos infantiles no aptos ya para canas de este tipo

hoy no quieras nada de mí aunque yo lo quiera todo y todo al mismo tiempo

que viene noche atracando con su fuelle y su grave acento diciendo una vez más que no llegas y junto dos almohadas y las multiplico en una torre de marfiles apretando un grito y un reproche

esta noche sí en medio de la selva madrugada que promete quiero desearte alas y destino de estas coordenadas sedientas con todos los contraluces apagados con las palmas extendidas a tu cuerpo como tu sombra dibujada en el delirio de la ausencia
 
 
 

domingo, 2 de mayo de 2010

Domingo.



Una vez más estoy solo un viernes por la noche, mientras afuera 
la alegría y el amor crecen al mejor postor en lugares absurdos nacidos 
al amparo de la necesidad.

Entonces como sin darme cuenta, miro las paredes donde su rostro 
navega en ausencias y me dejo estar fumando la madrugada.

(BLUES IN THE NIGHT, Jorge Carrol)



* * *

El domingo achata su nariz contra el espejo y ve la noche en su pupila triste, donde todavía hay jirones de nubes que quieren responder a la desdicha. Alguien pintó una línea blanca divisoria entre la confianza y el desaliento: la silla que duele todo el imperdonable discurso y las tenazas desabrochando cada vértebra, mientras la flecha que jamás esgrimiría Cupido, encuentra el cráneo del horizonte baldío.

El domingo pierde aliento sin el suyo, el aire dispara clavos sucios que luego van a dar a la alfombra arenosa y aminora el paso. No hay espuma en las estrellas perdidas, están quietas, buscando aquel pálpito de luz inquieta. Las cosas decrecen y toman un tamaño de secuela, como si trataran de convencer de que nada más cabría. El estigma de la pared del fondo, alimenta la sensación extraña de alambrada en la saliva.

Voy y vengo como una elipsis y me detengo de nuevo en ti, quiero olvidarme de casi todo el domingo.
 

sábado, 1 de mayo de 2010

De canciones y sueños.



“Me acompaña la fuerza de siete dragones de fuego
Navegación celeste estudiada técnica de vuelo
Viento a favor, expandirse en todas direcciones
Siempre perdiendo preludiando tiempos mejores
Aunque batalle yo no quiero desafíos
Sólo máximo respeto dame lo que es mío
No existe competición para tanta hipocresía
Somos balseros remando hacia nuestra propia deriva
Quien engaña no gana
Aquí quien engaña no gana...”
(QUIEN ENGAÑA NO GANA, Ojos de Brujo)

* * *
Rotas todas las distancias o tendidos todos los puentes, hoy a pesar de la dolorida estela, digo bien y digo porque quiero ese sentido que sana, esa forma en la mano predicción de alegría, me canso de desamores nocturnos y de albas albinas, como túneles desiertos hacia luces y estertores que nadie toca ni entiende.

Sólo voz que de la suerte onírica embestida, vestida de estampas de sueños míos hable y calme todo lo que ha dolido.

Así con poco, a poco que alguien de voluntad buena tenga a bien comprender, se sume a otra bondad y cambie en la brújula dislocada los cardinales desorientados, que el rumbo sea el mismo de la luz que descansa los ojos del alma lastimada.

Y a ti te digo, amor sin ver no es, es amor amigo. Pues es la piel siempre, te digo, testigo ineludible del amor que es.

Pero como de letras con esencia calmante tenemos esta noche hambriento el interior, repito amor y no desdigo al que hizo la canción.
 



viernes, 30 de abril de 2010

Aposté a esperarte.




Soy el sol que teme ser día.
El ahorcado que se prolonga por la cuerda.
El dulce animal que danza su soledad.

(ANIMAL DANCE, Jorge Carrol)

* * *

Donde habitaba, tras los cortinajes de brisas ilusionadas, aposté a esperarte, como se espera el amanecer en una turbia noche de transpirados temores.

Alcé una copa y un beso, me dejé mecer sobre la ola de las intuiciones: infatigable batalla de sonámbula y soñadora, recorriendo la circunferencia estilizada de todos los plenilunios, con un reclamo imperioso.

Y al tacto de la tela, extendido lienzo con cientos de bocetos de tus manos, todas las premoniciones se cumplían aún antes de cumplirse.

Tibio laberinto éramos, sin Minotauros amenazantes, y con el hilo de Teseo fabricábamos lazos, con los que nos asíamos al fervor de la piel en el deseo.

Vienes ahora, con más presencia que nunca en la ausente ficción forjada, atraviesas el espejo de todas las miradas que dijimos y...

… temo el derroche inexorable de mis ojos sobre la palabra labio:

álgido centro del estío.
 




jueves, 29 de abril de 2010

Eco mágico.



“… una muñeca sin cabeza, un paquete de donde salía una cola de pescado. Los albañiles, los estudiantes, la señora, el clochard, y en la casilla como para condenados a la picota, LOTERIE NATIONALE, una vieja de mechas irredentes brotando de una especie de papalina gris, las manos metidas en mitones azules, TIRAGE MERCREDI, esperando sin esperar al cliente, con un brasero de carbón a los pies, encajada en su ataúd vertical, quieta, semihelada, ofreciendo la suerte y pensando vaya a saber qué, pequeños grumos de ideas, repeticiones seniles, la maestra de la infancia que le regalaba dulces, un marido muerto en el Somme, un hijo viajante de comercio, por la noche la bohardilla sin agua corriente, la sopa para tres días, el boeuf bourguignon que cuesta menos que un bife, TIRAGE MERCREDI. Los albañiles, los estudiantes, el clochard, la vendedora de lotería, cada grupo, cada uno en su caja de vidrio, pero que un viejo cayera bajo un auto y de inmediato habría una carrera general hacia el lugar del accidente, un vehemente cambio de impresiones, de críticas, disparidades y coincidencias hasta que empezara a llover otra vez y los albañiles se volvieran al mostrador, los estudiantes a su mesa, los X a los X, los Z a los Z”. (RAYUELA, Cap.: 23, Julio Cortázar)


* * *

Entonces vine yo, Maga, a jugar limpio, tú lo sabes. Pero ellos siempre lobos hambrientos. Tu niño llora y lloras tú. El amor de Oliveira no creo que haya sido. Sólo fue el tuyo, devotamente y con tanta admiración que te hacías imprescindible…

La vereda de entonces ya no está. Por ésta, de vez en cuando, sueltan un gato o una gata sucia y apenada y yo siempre me acuerdo de vos. Son sus ojos, Maga, esa profundidad de agua oceánica, donde a veces se hunde el sol desde lo alto. (En él los ojos son nocturnos, de mesa de café, cigarrillo y poemas. De tertulia con exposición de fotografía b/n al fondo y de música para hipnotizar serpientes, caracoles y todos esos bichos que se arrastran, adheridos a la tierra).

Contra cualquier conclusión concluyente, fuiste amada, Maga, de otro modo nada sabríamos de ti.


Fuera de contexto.



“El amor es realmente una tormenta de la imaginación”.



“El amor es un millón de enfermedades distintas”.


(TOKIO YA NO NOS QUIERE, Ray Loriga)

* * *

Cada noche, en ese interior, un amor fuera de contexto. El texto se exhibe, discute y pretende una razón que a veces no tiene. Cada noche un debate al viento o a la deriva de ese océano imaginario. Cada día buscando el hueco perdido, un afán afiebrado y torpe, que en la avanzada y, sin apenas tiempo, sólo encuentra barandillas asomadas al mismo precipicio.

Se dice. Y en la mayoría de las ocasiones, nada hay más triste ni decepcionante que esperar la respuesta de sí mismo. “Te caíste”. “No, aún no, no fue más que otro tropiezo”.

Y cuando ya sabe que la noche viene enferma de inútiles protestas, de alambres retorcidos sobre el vientre del silencio, de astutos cuervos con su “nunca más”..., olvida la importancia de respirar, simplemente, en un páramo. Porque ese aire que absorbe y mantiene la quietud o el movimiento en la estática vivencia, no sirve, aunque a pesar de ello camine.

Así, cuando invierno supera a estío, contra las medidas de los termómetros, su barca es la de Caronte, chocando con cualquier iceberg puesto en su camino.

El texto no concluye, enreda sus garras en el lecho nocturno y reclama la condición de piel amada. La vocecita tibia dice que no lo cuentes y la grave voz del alma exige que no ocultes nada. Entra y sale de una frase hiriente, de una frase tan solitaria y apresada, que le estalla.

Más tarde, cuando ya se había resignado al punto y aparte o al borrón y cuenta nueva, después de haber batido toda la sintaxis a punto de nieve, le sale el sol en otra ventana que siempre creyó cerrada. Y crece. Descansa. Punto y seguido le pone la mano ardiente en la espalda. Advierte cierto parecido, antes del alba, entre el no y el tal vez sí. La angustia se desmigaja y abraza la desnudez que sentía. La resistencia cede y aparece el gemido ferviente, expandido sobre los bordes de la misma noche y del amor fuera de contexto.

Subiendo, le encuentra a aquella frase, que se retorcía, el ombligo. Va hacia arriba y se detiene, dos puntos, entre comillas, la lengua comparece con un epíteto contundente. Y se desliza. Ya no se detiene... Gira y luego desciende...

Y yo, le dejo ahí, conjugando todos los verbos en presente.
 



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