sábado, 8 de febrero de 2025

PACIENCIA

 


 
en tu infinito ser,
mar que se pierde en otro mar:
olvídate y olvídame.
(Octavio Paz - "Olvido/Libertad bajo palabra")


Las horas se diluyen reblandecidas bajo el sol invernal, mientras el dolor acude a la capilla del silencio. Voces mudas en el aire por un enjambre de bendiciones. Alabas el tiempo sin ignorancia, sabes de las falsas alas que discuten en lo alto. Su vuelo enardecido al margen de tu humilde ámbito.

Inerme, agotas la jornada de candados cerrados y recuerdas otro tiempo más lúdico, con menos trampas. Evitas los rumores del arroyo lejano porque no quieres recibir a la infancia. Hoy te acomodas en la edad adulta fuera del mapa estipulado y te elevas con las canciones, viajando a través de ellas hacia otros lugares.

Te has visto en ese gesto y la has visto a ella, una ausencia que te invade.

Desplegaste los poemas que te recorren las vértebras y los pliegues de la mente llevándote a otros mundos. Puedes soñar despierta, es un acto de desobediencia donde los sueños están prohibidos. Tal vez no quede mucho tiempo, es conveniente rebelarse ahora y si acaso masticar la hierba de la libertad.

Ahora duermen los sonidos de tu juventud, un retorno somnoliento, una parada para respirar profundamente, un nutriente, un manjar, una salida virtual hacia los ecos de otra vida que has tenido.

Ahora procuras tener paciencia con las cosas que no puedes cambiar y no dudas en cambiar aquellas que sí puedes.





martes, 4 de febrero de 2025

MALICIA

 


Bajo tu clara sombra
vivo como la llama al aire,
en tenso aprendizaje de lucero.
(Octavio Paz - "Libertad bajo palabra")



Los espacios atienden a una súplica latente, el lugar menos intrincado se convierte en un laberinto exento de salidas. Siete lamentos en la cresta de la ola arrasan el lecho donde nadie puede conciliar el sueño. Algunas palabras migran a la piedra y vierten un epitafio inesperado. Ella, indolente, torturó los días que se tornan pacíficos cuando desaparece. No siente culpa ni remordimiento, algo maligno ocupa su pecho.

Sólo el silencio, las manos quietas cruzadas sobre el regazo, pensamientos cohibidos bajo la lámpara, luces invertidas como aves destempladas fuera de su nido. Vienen a hablarte los bosques y esa sombra en el centro de una jungla desconocida. En la quietud, aunque no cesa el tormento, los pensamientos se visten con otros trajes.

La malicia volteó en el camino de regreso para observar las almas caídas. Muestra su indiferencia al sumarlas.

Te quedas en lo incierto de una convergencia, arrimada a la pared para no perder la rectitud, esa postura que te permite alzar la voz y  proclamar que tienes derecho.

Procuras desmenuzar el odio y enterrarlo en la última planta, donde habitan especies voladoras del desierto.





jueves, 30 de enero de 2025

CASI LLANTO




Aquel murmullo que era casi llanto
era tu rezo, madre.
(Piedad Bonnett - "Días de algodón")


Tu voz es látigo en la mañana a pesar de la sequedad que atora las palabras. Suenan ráfagas de viento en las comisuras de una boca que te traga y no te devuelve viva, el sueño ha mortificado tus ojos y la mirada se inflama. Sobre el espejo una lámina con un rostro y su pena descolorida. Una noche siniestra. Un bebedizo amargo preparado momento a momento. En la oscuridad un parto de llanto y un lamento que nadie escucha.

Naufragaste en la noche como siempre y en el halo matutino ascendían tus cuitas por empinadas escaleras sobre los escombros de tus sentimientos.

Recurres a un brebaje y a los libros, sanadores inmaculados de tus días. Confías en el hechizo que te otorgan, crees que te salvan porque el peso de las horas es cada vez más liviano. Entre tus manos los textos adquieren mágicas proporciones y propiedades curativas: la jaula se abre y el ave retorna a su paisaje, las manos de la brisa rejuvenecen y acarician el lomo de las colinas,  esos animalillos salvajes enseñando su amaestramiento...

A tu mente acuden los paisajes erosionados, el mar y el viento lamiendo las costuras de las rocas para que ahora se muestren así, suaves con una piel de siglos.

Casi has olvidado la noche, hasta que el reloj, con sus manecillas inocentes, te demuestre que tus pesares quedaron agazapados bajo las mantas.

Alguien te ordena secar esas incipientes lágrimas.




domingo, 26 de enero de 2025

DISTANCIA



Detrás de la ventana,
con látigos y luces, se sentía
la lucha de la arena con el agua.
(Federico García Lorca - "Ruina/
Poeta en Nueva York")

Apartas el dolor y lo distancias vistiéndolo con lazos de indiferencia. Rompen las olas en tus oídos, apurando el silencio de las gaviotas que caminan cerca de la espuma. Tus ojos contemplando la lámina gris del agua, ventana de la Tierra, poderosa amalgama de la línea unida al cielo. Un cuerpo a cuerpo lejano más allá de los faros que palpitarán en la noche.

Paso a paso te alejas, de espaldas al mar regresas a la calma que esperas encontrarte. Tal vez te equivocas, piensas, y sientes como se eriza tu piel en un amago de temor.

Ya en tu morada de luces apagadas, comprendes que tu olfato pleno de mar, busca las notas del aroma que te seduce. Mientras se prepara el café las imágenes recorren tu pensamiento. Es el mar profundo que te traslada a otras costas donde quedó grabado el primer tiempo hacia la vida y la libertad inherente.

Sorbo a sorbo viajas hacia lugares donde eras libre y humana, la palabra se enreda en tu mente y deseas volver allí. Los sueños imborrables te llevan y te acercan a los sentimientos.

Posas la taza y te enamoras nuevamente en el espacio de la tarde.


viernes, 24 de enero de 2025

ELLOS Y ELLAS

 




"Ya no tiene paisaje mi amargura."
(Ángel González ÁSPERO MUNDO)
 

Es la lluvia constante, cataratas de llanto que no ambicionas, un cielo plomizo preñado de agua y el dolor obsceno después de su violación. Es la cárcel del bajo vientre marino, cuando el salitre se adhiere a los dientes de la mordida.

Es la esperanza de la delicadeza que no llega. Espera inútil.

El mar calla atónito escuchando el tamborileo en los patios vecinales. La burla de las piedras que salpican el suelo bajo la suela traidora. Sientes asco ante las huellas de su paso en tu ausencia, allanando vilmente tu humilde refugio. Te lo mencionas casi sin respirar y recuerdas el mareo de la mañana ante el pequeño espejo,  te mata lentamente disfrutando de cada instante.

Te preguntas cómo resistes el día y la noche, sin descanso, mientras te persigue el daño de sus tentáculos.

Las manos de ella se enredan en tu centro. Golpean. Pides ayuda. Pero tiene la misma raíz que el torturador.

Veinticuatro horas, turnos demoníacos. Los nombres se suceden.

jueves, 23 de enero de 2025

UNA LÁNGUIDA FLOR

 


"El éxito

de todos los fracasos. La enloquecida/

fuerza del desaliento..."


(Ángel González "ÁSPERO MUNDO")


La luna afilada corta el cuello de una nube: aúlla el sol en el hemisferio sur.  No sabes si fue un tango, la melodía furiosa habló de desamores en una hora opaca. Una flor lánguida desafía a la noche y la interroga superando su miedo.

Cuentas las heridas de tu cuerpo silenciosamente, sólo las enumeras y las cifras van poblando tu piel. Una suma de desavenencias con la vida, un eco fortuito de inocentes pasos en los límites de cualquier abismo.

No le hablas, no conversas con sus intenciones punitivas, esquivas las sendas que transita, cierras las puertas de su morada. Sabes que vivir es su enemigo, pretende instalar una alambrada alrededor de tu pequeño mapa.

Si tu lucha fracasa buscas aliento en el día siguiente y ves cómo la luz protege el aroma de la flor abriéndose. La victoria se desvanece y pierdes una vez más contra su táctica tecnológica. Sólo eso, un nido de imposiciones metahumanas. Ha olvidado el significado de respeto, si es que alguna vez lo supo.

El desaliento puede, alguna vez, arrodillarte con dolor sobre el suelo, acercándote a la barrera electrificada.

Tiembla tu rabia. El grito florece.






viernes, 17 de enero de 2025

UN SURTIDO DE TRISTEZAS



Días recorridos por un surtido de tristezas, la luz no se inmuta, rebota en el espejo y deja una marca oscura en la cintura de la noche. Algo tiembla en el fondo de la palabra, el aire escaso y el deseo de una despedida te hieren. Juntas vocablos a ciegas por los pasillos intentando consolar a esa cruel madrugada. El amanecer tarda, mientras el intruso golpea interruptores de la vida.

El vientre yermo de la bóveda escandalizada tritura las alas que el día te concedió. Has corrido los riesgos de una libertad prestada en las horas matutinas y el castigo viene en la oscuridad. No te llama por tu nombre, utiliza términos malditos y desobedece impunemente la ley del cielo.

Mil cuchillos afilados se clavan en tu cráneo y los pensamientos divagan equivocados, buscando una senda que los oriente hacia la calma.

La lucha horroriza a los ángeles nocturnos y el miedo te mantiene al borde de un precipicio. Aterrada descubres en el silencio los confines de la muerte, ruegas que sea la suya para liberarte. Has medido las posibilidades de un asesinato y tus venas palpitaron sobre las veredas de las calles vacías. La ira despierta su deseo de matar y puede hacerlo sin dejar huellas, la distancia le protege.

Es extraño que aún así puedas escuchar las canciones de amor a pesar del peligro que corre tu latido. Algo que jamás tendrás, en tanto su presencia se repita.


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