martes, 10 de diciembre de 2024

NO SERÁS TÚ



Acuno a una frase lánguida recostada en la cumbre de la tarde. Qué me cuenta? De nada sirve, ya sabes que estoy prisionera. Los sentimientos no importan al verdugo.

Salí a respirar el frío que anuncia el invierno, mi cuerpo tembló y acusó a la memoria: era libre y podía recorrer cada pensamiento, cada estribillo de mis canciones, cada sueño certero, cada recuerdo, cada imagen, cada mano tendida... Vivía en un susurro constante, en un presente activo y esperanzado.

Despertar sin conciencia, una boa apretando el pulso. Mi derrota es una victoria aunque no sanen las heridas. Lejos, muy lejos de él. La letra fue del amor y ahora es de su contrario con el propósito de curar.

Las manos atadas y en el hueco una oración. Nunca voy a aplaudir sus acciones, nadie respeta al que roba.

Miradas escondidas, súplicas burladas...

Remolino. El viento. El vino. Vino él? Convino. Un comino. No importa. Una letra. Mi impronta contra su malvada treta. No duerme. Muerde, perro, en la muerte.

Sacudo la botella del mensaje, puede que sea bueno agitar las palabras. Decepcionante. Son quejas a mansalva, lamentos, alaridos y el dolor como sedimento. Mírame y sigue con tu herramienta achicando el agua del naufragio. Es un momento de vacilación, de lento tormento, de adiós infinito.

Sisea. La sierpe quiere arrebatarme la calma. Elegí y mi sed lo proclama. No estás. Estoy y no serás tú.






sábado, 7 de diciembre de 2024

NACIÓ EN GHARGHAJKO DE LOS CHAGJFRES

 


Alteró mi existencia fabricando un patíbulo.

Cuando está suenan las paredes, aparecen jaulas con cotorras, añoro su ausencia, me molestan las aves, su gesto libre y recuerdo mi libertad y a quién me dejó disfrutarla.

Efímero instante en el que mi ser habló, fuera de la prisión y sus marcas.

Es tan bruto que no lo sabe.

Detesto sus herramientas y sus manos dispuestas al daño. A sus espaldas vienen latidos y se abren las posibilidades de volar.

Mi felicidad depende de su ausencia.

Se esconde, es cobarde y sólo detrás de una pared muestra sus garras. No es un animal, yo amo a los animales, es un ser humano maligno.

Molesta, siempre molesta.

You make me feel so free.

El silencio abre su puerta. Mi ventana da al mar. Mis ojos le ven arrimado a una farola como si intentara sujetarla y el día se vuelve oscuro, bajo miles de alfileres que se clavan en las nubes.


Mis palabras son urgentes. Querría reírme pero no puedo.

Qué sentir cuando no sientes nada? Cuál es el límite de sus confines? Qué rodeos hay que dar para alcanzar la libertad? Cuánto dolor es necesario para redimirse?

Le dedicaría un poema escatológico cada mañana. Risas al borde de las lágrimas.

Santa Teresa hablaba de la locura amorosa y Alejandra Pizarnik, extrajo la piedra de la locura.

Y ahora...

Sácame de aquí...

No me digas que esto sólo ha sido un juego para que sus vidas no sean tan frustrantes. Sólo tienes que hacerte cargo de los restos del naufragio y devolverme todas mis llaves.

Yo, previsora, comienzo a decirte adiós.





viernes, 6 de diciembre de 2024

PAISAJE URBANO



La silla avanza hacia el objetivo, la señora que va en ella sonríe, seguramente le gustan las fotos. Imagino que al llegar a su casa rescatará sus álbumes de juveniles recuerdos.

Unos minutos más tarde el joven de bermudas verdes mira a la cámara indagando. Lleva una mochila negra y va consultando su móvil. Al pasar a mi lado se para unos segundos y dice: "No me gusta que me hagan fotos". Luego sigue su camino, bastante despreocupado. El tiempo juega a su favor y se detiene a hacer una foto también.

Me muevo unos pasos y cambia el ángulo de visión. En un balcón un perro labrador observa. Entra en la casa como si alguien lo hubiera llamado. Posiblemente salga a dar su paseo, se oye un lejano ladrido señal de alborozo perruno.

Localizo con la cámara la última foto del día. Otro balcón, éste con algunas macetas de geranios y una mujer sentada en una silla. Lleva puesto un delantal blanco sobre su ropa. Está cerca, ve la cámara y me saluda con la mano amistosamente y así se convierte en mi última foto de un día soleado de tibia temperatura. La colgaré en Facebook esta tarde. 



sábado, 30 de noviembre de 2024

CARTAS DE FAMILIAS: la abuela esquimal dice:


 


Hace mucho frío, a pesar del sol que se refleja en la explanada frente al iglú, no lo noto, mi abrigo de pieles curtidas por mí mantiene el calor de mi cuerpo.

Estoy preparando una piel para confeccionar un chaleco a uno de mis nietos. He enseñado a mis hijos a trabajar las pieles, pero a veces yo misma les preparo alguna.

El tiempo de las nieves ha fluido muy rápido, mi pelo era negro y fuerte, difícil de sujetar en su sitio, los años lo han convertido en una débil capa blanca que abriga mis orejas. A mis nietos les gusta el color blanco que se asemeja a las nieves de nuestro territorio.

Vivo sola en mi iglú, mi compañero murió hace diez veranos, en pleno deshielo. Ahora, alguno de mis nietos, suele venir a pasar la noche conmigo.

El mar está cerca, es la poesía de esta fría tierra de osos polares y trineos tirados por perros. Nos habla a través de los ojos y escamas de sus peces, que son también alimento. He visto en uno de ellos, hace veinte lunas, mi casa vacía y las lágrimas de mis nietos. Pero no será triste, apenas será un cambio. Mi espíritu volverá.


miércoles, 13 de noviembre de 2024

PUERTAS Y VENTANAS LIBRES

 


No hay una única puerta, además están las ventanas, la habitación me incluye en el silencio cerrado y gris. Abriré cada una de las puertas y cada una de las ventanas, eludiré ese silencio y daré entrada al sonido.

Por una de las ventanas se acerca, libre, una canción que de alguna manera me nombra. Las palabras amigas construyen un hilo que sigo y salgo a la luz brillante y rosa de un atardecer despejado. Camino por la orilla de espuma y veo cómo la tarde saluda en despedida al sol.

Ya he salido. Ya miro los diferentes paisajes que conforman este espacio abierto, donde la ventana es un horizonte, un lomo de agua al que seguir y alabar. Un posible sendero libre.

En el rostro de la playa se dibujan sombras de huellas que ya partieron hacia otro mundo. Cuántos mundos probables a donde dirigirse, cuál de ellos se ajusta a los principios de la libertad a la que aspiramos: todas las puertas abiertas, todas las ventanas un paisaje.



jueves, 7 de noviembre de 2024

EL MUÑECO DE LAURA

 


Éramos niñas y compartíamos habitación. El muñeco de Laura, su pequeño tesoro, tropezó conmigo y con mi miedo. Era de goma y lo colocaba por la noche sentado en la base de la lámpara de la mesilla situada en el medio de las dos camas. Su cabeza casi transparente reposaba bajo la luz, donde resaltaban sus ojos eternamente abiertos y burlones.Yo veía su demoníaca boca presidiendo mis inevitables pesadillas en las que aquella desdentada abertura me atacaba y mordía mi cuello como si fuera un vampiro. De esa boca, entreabierta en una sonrisa cruel, colgaba un hilillo de sanguinolenta pintura.

Le había comentado a Laura mi aprensión con respecto al infernal aspecto de su muñeco y le había sugerido poner otro u otra en su lugar, a lo que Laura se negó.

Un día en el que el monstruito estaba solo en la habitación, Laura había salido con nuestra madre, vi mi oportunidad: salvarme de mis sueños tétricos y cambiarlos por plácidos sueños.

Tomé entre mis manos al culpable de mi terror, lo tiré al suelo y le di unos cuantos pisotones. Su cabeza se resquebrajó. Cuidadosamente lo devolví a su sitio y pensé, feliz, en mi liberación nocturna.

Sin embargo, a pesar de la fractura que había padecido el muñeco, hecho que había provocado las lágrimas de Laura, esa noche el endiablado muñeco volvió a sentarse bajo la lámpara y ahora lucía mucho peor que antes. Las fracturas en la cabeza de aquel diabólico objeto, que había dejado de ser un simple muñeco para convertirse en un espectro, mostraba el interior hueco e iluminado de forma sugestiva. Como consecuencia de la contemplación del siniestro muñeco mi piel se erizaba.

Siempre me dormía pensando en hacerlo desaparecer.




viernes, 1 de noviembre de 2024

TRAICIÓN


La luz muestra la antesala de la noche. La voz que te esconde es la misma de antaño, el intruso no me entiende. Así, juego con el mosaico de los vocablos y me sostengo en la respiración apaciguada de las imágenes que te cuentan. Busqué en los resquicios del silencio y te encontré moderando los discursos de la lluvia. En el vaso tu injusta condena al borde de una colina seca y ardiente.

Detengo los brillos del paisaje en el centro de mis ojos y te miro y admiro tu obra.

Nuestros enemigos reptan por el barro como sierpes indignadas, descosen las costuras del suelo y no saben que se acercan al abismo. Es inútil advertirles del precipicio y las mutaciones del alba. No has querido sumarlos a las auroras, pero ellos se han entregado al falso orgullo y enumeran los desaciertos de sus nombres incandescentes.

La hora demoníaca les traiciona, el amor huye por el sendero de la paz.




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